Vigo se tiñe de celeste y homenajea a sus héroes
Hubo ruta en bus y 15.000 hinchas en la Plaza del Rey.

En muchas ocasiones, es necesario vivir un largo sufrimiento para valorar los éxitos y saborear los momentos realmente históricos. Eso es lo que ha sucedido a este Celta. Acostumbrado a cautivar a Europa con su fútbol y codearse con los más grandes de la Liga española, su esforzado periplo por Segunda del último lustro provocó que la afición viguesa se echara ayer en masa a la calle, a pesar de ser jornada laboral, y rindiera el merecido tributo a sus héroes. Tras una pequeña visita a la fábrica de Citroën, la expedición partió de Balaídos en un autobús descapotable y los futbolistas fueron disfrutando del apoyo de los aficionados.
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La segunda parada técnica se produjo en la cervecería Estrella Galicia de la Plaza Compostela. Ahí comenzó el verdadero show. Joan Tomás y Oier tomaron el mando de los cánticos y la euforia empezó a crecer. Todo el mundo pretendía conseguir un autógrafo y dos señoras venezolanas le mostraron su orgullo patriota a Andrés Túñez. La plantilla regresó al autocar para detenerse en la sede social de otro patrocinador, Novagalicia Banco.
Y por fin el Celta llegó al epicentro de las celebraciones, la Plaza del Rey, donde les esperaban más de 15.000 personas. Tras la recepción en el Ayuntamiento, Catalá avisó que llegarán a Primera pisando fuerte: "!Barça, Madrid, el Celta ya está aquí!" El discurso más emotivo fue el del presidente Mouriño hacia la afición, que le respondió con un original cántico: "Sólo hay un Mouriño y no es portugués". Por su parte, Herrera dio por saldada su deuda: "Os debíamos una del año pasado y lo cumplimos. Sois de Primera". Al final, Vila cantó el himno.



