Silbidos de España
Tardó más en empezar a sonar el himno que en marcar Pedro


Mala costumbre. Lo de silbar los himnos es una costumbre, mala, muy española. Ya en la Eurocopa 2008 de Austria y Suiza la UEFA amonestó a la Real Federación Española de Fútbol porque la afición española que se desplazó a Austria pitó los himnos de los rivales. En el Bernabéu, en un partido ante Turquía en 2009, se pillaron un gran mosqueo los turcos porque los españolitos que llenaban Chamartín dieron una pitada a su himno. O sea, que con lo de anoche en el Calderón se repitió esa mala costumbre española. Son silbidos (no confundir con suspiros) de España. Los decibelios superaron cualquier pitada que haya habido nunca en el Manzanares (Álvarez Margüenda, incluido). Y eso que el himno ayer duró sólo 27 segundos.
Recuerdos a Esperanza. Se esperaba el momento himno. Y tardó más en sonar que en marcar Pedro el primero. Parecía que se había retrocedido 30 años en el tiempo cuando en el Mundial 82 no arrancaban los himnos de Alemania e Italia en la final del Bernabéu en la que se hizo inmortal Sandro Pertini. Esa espera, con los dos equipos formados, la aprovecharon muchos de los presentes para acordarse con pésimo gusto de la madre de Esperanza Aguirre.
Lenguas oficiales. La organización de la RFEF fue modélica. Salvo por la tardía fecha (que perjudica a la preparación de la Selección), las finales de Copa son el mejor partido del fútbol español. No se le escapa ni un detalle a la Federación. Para la de ayer, invirtieron 20.000 euros para arreglar la maltrecha wifi del Atlético para deleite del millar de periodistas acreditados. Y cuando dieron las alineaciones por megafonía dieron los dorsales en las dos lenguas oficiales de cada hinchada: en euskera titulares y suplentes del Athletic y en catalán, los del Barça. Y cuando sonaba el himno español pusieron la bandera española en los videomarcadores para que se viera por algún lado, además de en la visera de la tribuna superior alta junto a la del Atleti, la del Athletic, la del Barça y la de RFEF.
Fito en playback. Antes del partido actuaron músicos seguidores de los equipos finalistas y del dueño del estadio. Empezó el atlético Carlos Jean, siguió el grupo catalán Lax'n'Busto y cerró Fito y los Fitipaldis, a quienes delató su playback al dispararse la melodía de su canción al acabar la actuación de los catalanes.
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Resquicios del Villarato. La segunda gran pitada de la noche llegó cuando Fernández Borbalán pasó de señalar un penalti (pareció claro) de Piqué sobre Llorente. No se había alcanzado la media hora de juego y ya iba ganando el Barça. Los aficionados del Athletic silbaron con fuerza al árbitro. Y casi se les suman los culés. Quizás fue un resquicio, uno de los últimos coletazos del Villarato, que se empezó a quedar en un segundo plano tras la revelación brutal y clarividente de Godall.
El Príncipe y los elefantes. Canta Sabina en su canción del Atleti aquello de "el principito heredero corazoncito de colchonero". Pues el Príncipe Felipe estaba en su casa. Pronto irán a la Eurocopa a ver a la Selección, donde lo pasan mejor que en los prolegómenos de una final de Copa. En la grada del Barça, por cierto, se acordaron en el minuto 60 del Rey Juan Carlos, cantando la de "un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña", los aficionados del Athletic no entendieron el cántico y en el elefante número cinco les dispensaron una tremenda pitada a los culés.



