Liga Adelante | Numancia 0 - Deportivo 3

El líder pasea su pegada y solvencia en Los Pajaritos

El Numancia, muy inocente, se quedó con diez en el 50'

<b>MAESTRO. </b>Valerón, que provocó el penalti con una gran jugada, felicita a Guardado tras marcar el mexicano desde los once metros.
Luis de la Cruz
Delegado de Galicia y Asturias
Delegado de Galicia y Asturias del Diario AS desde 2006, donde inició su andadura en 2004 después de pasar por Marca y dxt Campeón. Pegado al Deportivo de por vida, a las duras y las maduras. Licenciado en Historia Contemporánea por la Universidad de Santiago y Máster en Periodismo de La Voz de Galicia y la Universidad de A Coruña.
Actualizado a

El Depor y los 2.000 aficionados que lo acompañaron a Soria vivieron una enorme fiesta en Los Pajaritos que terminó con sabor a ascenso. Cánticos de ¡A Primera! y una plantilla saludando sobre el césped a sus entregados seguidores al final del encuentro conscientes de que el ansiado ascenso es cuestión de muy poco tiempo. Fue un ensayo general de alegría en el que los coruñeses ni siquiera sufrieron porque ya habían sentenciado el encuentro a los 18 minutos gracias a los goles de Álex Bergantiños y Lassad.

Y eso que el Numancia salió con ambición, con ganas de demostrar su orgullo sabiendo que ya no se juega nada. El domino fue suyo durante el primer cuarto de hora. Toque, aperturas a las bandas, en especial con Nano y Natalio por la izquierda, y sensación de peligro a balón parado. Pero eran fuegos de artificio que no acaban de incomodar a Lux. Sensaciones positivas que pronto se vieron ahogadas por la pegada del líder. Buena apertura de Valerón, enorme centro de Bruno Gama y perfecto cabezazo de Álex Bergantiños. Primera llegada, y gol. Tres minutos después, de nuevo con Valerón de faro, Lassad remató con la izquierda desde la frontal del área y dio una sensacional rosca al remate. Segunda llegada, y segundo gol.

El doble mazazo fue demasiado para la frágil moral de un Numancia que suma seis partidos sin ganar. Hasta el descanso, el líder puso sobre la mesa otro de sus mejores argumentos: la solvencia. Las alocadas carreras de Cedric y los constantes pero inútiles intentos de un Julio Álvarez que incluso se encontró con el larguero en el tramo final, chocaban con el orden de Oltra. La sensación de domino coruñés era total, con la impresión de que subiendo una marcha la goleada podía ser de las que hacen daño.

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La puntilla.

Si existía alguna duda sobre el destino del partido, el colegiado la disipó en el minuto 50 al expulsar a Pavón por una mano dentro del área tras otra genialidad de Valerón. El penalti ya era más que dudoso porque la mano estaba pegada, la roja una sinrazón que el Deportivo no convirtió en sangre satisfecho con su botín de tres goles.

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