Dos de los nuestros
El Atlético, con mucho sufrimiento, derrotó al Málaga y aún tiene opciones de Champions. El Calderón festejó la victoria casi como si fuera un título. El partido sirvió para homenajear a Antonio López y Perea. Gracias, capitanes.


Taquicardia. Para lo bueno o para lo malo no hay un partido que podamos vivir con tranquilidad. Ante el Betis, el Atlético lo tenía ganado, encajó dos goles en dos minutos y empató en la última jugada. Frente a la Real Sociedad sucedió al revés, con la igualada realista en el último suspiro. Y ayer... Me recordó a las jornadas de antes, cuando todos los partidos se jugaban a la misma hora y a través de la radio no paraban de escucharse goles de los diferentes campos. Ayer volvió a haber suspense hasta el final, como no podía ser de otra manera. El Atlético regaló la primera mitad y aunque había mucho en juego no lo parecía. Con el marcador en contra, y con los resultados negativos para el equipo rojiblanco que se producían en los otros estadios, el Atlético se puso manos a la obra y le dio la vuelta al encuentro. Simeone y los suyos celebraron el triunfo como si se hubiese ganado un título. No fue para tanto, pero casi.
Europa. Casi porque el Atlético llega a la última jornada con opciones de Champions y depende de sí mismo para estar en la Europa League. Y esto es importante, no depender de nadie para quedar entre los seis primeros. Si al final se puede quedar cuarto, mejor que mejor. Por eso los goles de Koke y Adrián supieron a gloria.
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Merecido. El partido comenzó con la entrega por parte de Cerezo de la insignia de oro y brillantes del Atlético para Antonio López y Perea. El club les entregó la camiseta con el número de partidos oficiales jugados por ambos con la camiseta rojiblanca: 272 el lateral izquierdo y 314 el colombiano. Antonio López ha estado ocho temporadas en Primera con el equipo madrileño (desde la 2004-05 a la actual) y antes jugó dos en Segunda B y Segunda (2000-01 y 01-02). Perea lleva ocho temporadas en el club y es el extranjero que más partidos ha jugado con el Atlético. En los tiempos que corren, con tan poco apego por los escudos, es de reseñar el caso de estos dos jugadores. Como es de destacar que nunca protagonizaran escándalos o tuvieran una conducta impropia de un profesional del fútbol. Cuando Adrián marcó se fue corriendo al banquillo a por una camiseta de ellos dos. Para los nuevos, como es su caso, son espejos donde mirarse. Y para el aficionado siempre serán dos de los nuestros. Gracias, capitanes.
Bucarest. Sería especial que pudieran despedirse con un nuevo título europeo. Pero es otra historia que nos ocupará a partir de mañana. Hoy bastante tenemos con recuperarnos de las emociones que vivimos en dos horas intensas.



