El amigo de los niños
Los de Simeone cumplieron en el Día del Niño. Ante un Calderón con 11.000 jóvenes rojiblancos, el Atleti pudo cerrar a lo grande la fiesta. Fue un día intenso para los más pequeños, que pudieron regresar a casa con una sonrisa.


Una pasión. Hay futuro, claro que existe. Por lo menos, viendo lo que se vio ayer por la tarde en el Vicente Calderón. Unos 11.000 niños y niñas del Atlético poblaron las gradas del estadio rojiblanco y tuvieron una jornada muy bonita. Hoy se irán al colegio contando que son felices, que se sienten orgullosos de ser del Atlético y que no hay nadie mejor para ellos que Falcao, Adrián, Diego, Arda y compañía. El club tiene más de 13.000 abonados menores de 12 años y eso significa que gran parte de ellos, la mayoría posiblemente, seguirán ya siempre alegrándose, emocionándose, viviendo en rojiblanco toda la vida. Ese sentimiento lo llevarán dentro y el Atlético será parte importante de sus vidas. Y el club hace bien en cuidarlos y en tener alguna atención con ellos. Y cuando el Atlético juega así, se convierte en el mejor amigo de los niños.
Un día feliz. Hubo futbolines, hinchables, exhibición del Ejército del Aire, pequeños con las caras pintadas con los colores rojiblancos Los padres nos lo pasamos también en grande. Y aquello fue una romería de gente del Atlético. Allí disfrutaron mis amigos Chin y Ana, socios de los de siempre, de esos que lo dejan todo, paellas o comidas de la pandilla, para ir a ver a su equipo. El futuro lo representan David y Ana, sus hijos, ya enganchados al Atleti. Sufrió un poco más mi hermano, a quien lo rojiblanco le da alergia. Hoy estará feliz por su Madrid. Pero el destino, y quien esto firma, le hicieron una jugarreta, pues Ignacio y Alejandro ya sólo quieren saber noticias provenientes de Majadahonda, del Calderón, del Cholo y de Bucarest. Por allí también pasó mi compañero Julián, con sus niñas Macarena y María Luisa, quienes tampoco se pierden los días importantes del Atlético y ven a su padre sufrir en la doble vertiente de periodista y rojiblanco. A todos estos chicos, como a Marina y a Adrián, o mi sobrina Bea, que casi lo primero que supo decir fue eso de ¡Atleti!, y a los miles que hubo en el Calderón y que tienen sus propias historias, les unirá de aquí en adelante una cosa: el club rojiblanco.
Arda. Salió de Turquía porque decían que no soportaba la presión a la que era sometido a diario. En el Atlético ha estado un poco a la sombra de Falcao, Diego y Adrián, pero el turco es un jugador con mucha categoría. Ayer, todos los niños querían ser Arda y el otomano ha llegado en un gran estado de forma a la recta final del campeonato. Además, niños y mayores le pidieron a Diego que se quede en el Atleti una temporada más. El brasileño es el ídolo de todos.
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La Liga. Los niños no han visto jugar al Cholo, pero muchos oyeron hablar de él, de su garra, de su manera de entender el fútbol y afrontar los partidos. Él se lo sigue tomando como si fuera un niño, con esa misma ilusión de siempre, como si acabara de llegar a esto. Y ha contagiado a un equipo proclive a los lloros y a las desesperanzas. El Cholo ha devuelto la alegría a la grada y el equipo ahora sí tiene ya a Europa al alcance de la mano.
Valencia. Y ahora espera la gran cita del jueves, con la avalancha de aficionados rojiblancos en Mestalla. Jugar una final es lo más bonito que puede suceder en una temporada y el Atlético está a noventa minutos de conseguirlo. Sería emotivo repetir lo de Hamburgo, aunque habrá que sufrir ante el Valencia. Pero si hay un equipo que sabe hacerlo y apretar los dientes es el Atleti. Hay futuro, cercano y lejano.



