Batalla eterna en el infierno del Allianz

Liga de Campeones | Bayern - Real Madrid

Batalla eterna en el infierno del Allianz

Batalla eterna en el infierno del Allianz

javier gandul

Robben y Ribéry amenazan a un Real Madrid temible en ataque.

Nadie se asuste, todo es como tiene que ser. El Real Madrid contra su ogro y el Barcelona frente a sus fantasmas. Primero uno y luego otro. Ganar la Champions por otro camino hubiera dejado objeciones eternas, alegaciones a la suerte, buena o mala. No las habrá. Si existieron bolas calientes las horneó el destino. Los dos mejores equipos del momento, quién sabe si de todos los momentos, se disputan la Copa de Europa en semifinales del Intergaláctico de clubes. Hoy le toca al Madrid.

Si se hubiera preguntado al subconsciente madridista por el torneo perfecto y el recorrido ideal, el niño y el abuelo hubieran respondido que no hay perfección ni satisfacción plena sin vencer al Bayern y al Barça. Aquí están, primero uno y luego otro. La temporada diez, la de los mil goles, podría incluir también la victoria máxima en la competición suprema. Ya lo ven, no es tanto lo que hay en juego; es todo, una parcela en el cielo.

El primer vistazo sugiere que el miedo será el principal aliado del Bayern. Por eso lo convocan. Allí conocen nuestra prevención atávica contra los rubios vestidos de rojo. Allí saben de nuestro resquemor ante los apellidos plagados de consonantes, ante sus disparos de lejos, ante los gigantes al segundo palo. En Múnich se sienten bestias negras y disfrutan del papel. Rugir será su primera estrategia.

Ese es el primero de los peligros que acechan. Intranquilizarse y enloquecer. Perder los nervios. Cuesta imaginar que un equipo tan experimentado caiga en esa trampa, pero el riesgo existe. Cayó Juanito y junto a él generaciones de madridistas desde la primera visita en 1976 (2-0, Torpedo y Torpedo), semifinales de hace 36 años. El Madrid jamás ha vencido en Múnich (nueve derrotas y un empate).

La siguiente amenaza es el fútbol. Robben por una banda y Ribéry por todos lados. Un madridista y otro que pudo serlo, un subcampeón del mundo y un francés patibulario, una colección de heridas abiertas y un catálogo de cicatrices. Por no hablar del nieto de españoles, Mario Gómez García (39 goles en 45 partidos con el Bayern), un hombre contra sus raíces; contra la patria o contra la sangre. Menudo dilema.

Tampoco pasemos por alto a los alemanes de pie fino y pura cepa: Schweinsteiger y Müller reúnen las características de tamaño, talento y heráldica que configuran al jugador tipo del Bayern, al enemigo eterno. Las dudas se localizan tras ellos. La defensa del monstruo es quebradiza y ahí radica su drama y su segundo puesto en la Bundesliga, ya sin opciones reales al título. Esa es la línea donde percutir.

Ventaja. El Madrid, aislados del entorno, debería partir con ventaja: tiene tanta dinamita (o más) y más sólidas murallas. El más probable de los onces señala un plan de balón y ataque sugerente (4-2-3-1), pero tampoco se descarta el trivote protector, con la duda del tercer hombre: Marcelo, Lass, Altintop... Para no dar pistas, Mourinho incluyó a los 24 jugadores en la convocatoria.

También los entrenadores están enredados en las mil historias que se entrecruzan. El Inter de Mou ganó al Bayern la final del 2010 en el Bernabéu y el Madrid de Heynckes conquistó la Champions de 1998. Será el duelo número 19 entre los dos colosos, que acumulan trece Copas de Europa entre ambos. Mala cifra. O se deshace ese número maldito o seguiremos atormentados hasta el fin de los tiempos. O incluso más allá.