Tropezón y polémica final
González González anuló un gol legal a Demichelis en el 93'. La Real se quedó con diez en el 44'. Isco anotó en el 19' y Xabi Prieto empató en el 48'.


El Málaga se dejó dos puntos que pueden valer su peso en Champions ante una Real Sociedad que se quedó con diez jugadores, por expulsión de Mikel González en el minuto 44 y con un final muy polémico dado que, en pleno tiempo de prolongación, González González decidió anular un gol a Martín Demichelis que desató las iras del respetable. ¿Por mano? ¿De quién? Se preguntaba ostensiblemente Van Nistelrooy señalando al trencilla. ¿Por fuera de juego? No hubo. Lo rompía Zurutuza. Micho, por sus airadas protestas se ganó una amonestación. Una amarilla más y dos puntos menos.
Independientemente de esta circunstancia, la Real Sociedad mereció este premio por valentía, inteligencia y mantener la cara alta pese a su inferioridad numérica ya que, en aquel tramo de la carrera, iba con desventaja en el luminoso.
Mikel González había visto las dos mencionadas amarillas por otras tantas bruscas entradas sobre Rondón y Seba Fernández. Un lastre añadido al 1-0 que acumulaba en su contra desde el minuto 19 por obra y gracia del genial Isco que, empleando su rosca favorita, colocó en el fondo de las mallas del chileno Claudio Bravo un impecable misil en cuya trayectoria final ayudó un rebote sobre Ansotegi.
La tarde se ponía de oro con ramalazos boquerones. Con el cuarto puesto asegurado, al menos esta jornada, el tercero se había puesto a tiro tras la dura derrota del Valencia en Cornellá frente al Espanyol. Mas el envite propuso dificultades. La Real Sociedad del elegante y eternamente cuestionado Montanier, salió con valentía amparado en un 4-2-3-1 que daba algún problema a los defensas locales. Los realistas jugaban tranquilos, a su ritmo, con la suficiencia de quien tiene un colchón de puntos que le tiene lejos del hoyo y con la tranquilidad del deber cumplido sin más pretensiones ni ambiciones.
El golazo de Isco fue festejado por la grada con gritos de "¡Isco Selección!". Su capacidad de observación, deducción y resolución es sobresaliente. Del Bosque dijo un día "le tenemos en buena estima". Todo llegará.
Empata la Real. El Málaga salió frío, dormido. Se esperaba una Real Sociedad acobardada. Pero nada de eso. Sorprendió su salida buceando superioridades y se encontró con el inesperado regalo del empate. Era el minuto 48 y en una jugada insulsa, el balón llega a Xabi Prieto quien, con todas las ventajas del mundo, soltó un duro zurriagazo que superó a Rubén y dejó helado al público. El escenario cambiaba radicalmente.
Los de Pellegrini se volcaron, pero se estrellaron con Claudio Bravo, quien frustró varias embestidas malaguistas, un remate de Cazorla, otro más flojo de Van Nistelrooy... Y curiosamente fue Rubén quien salvó los muebles en una increíble contra de los donostiarras con el Málaga dormido. Un equipo con diez jugadores atacando en superioridad a su rival. Xabi Prieto se quedó sólo y el gallego, en el improvisado uno contra uno realizó un paradón de balonmano. La respuesta fue un cañonazo de Eliseu que se fue alto por poco.
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La Real se defendía como podía bajo el árbol de un Zurutuza omnipresente cortando todos los balones habidos y por haber. Un disparo de Rondón tras maravilloso centro de Isco fue brillantemente mandado a córner por Bravo. La Rosaleda empujaba y pedía a sus futbolistas un último esfuerzo, es decir más atributos masculinos. El Málaga, más que enchufado, estaba acelerado, nervioso y precipitado. Y sus errores, producto de anteponer el corazón a la cabeza, se traducían en algunas contras protagonizadas por Agirretxe, un jugador bien dotado para retener el balón. Los segundos volaban.
El final fue épico. El Málaga acabó con tres delanteros centros, dos o tres extremos y Demichelis anotando el discutido gol del minuto 93 cuya anulación trajo la frustración a un Málaga que sigue agarrado a su privilegiado puesto y una Real Sociedad que va a su bola. Y Montanier que de nuevo sobrevive. El francés desde luego es todo un legionario.



