Liga BBVA | Espanyol 4 - Valencia 0

'Ole' Espanyol, ¿'Ola' Europa?

Cornellà se deleita con un recital perico. El Valencia, desconocido e inanimado. Los blanquiazules quedan a un punto del sexto. Los ché se mantienen terceros.

<b>DEVUELVEN EL APOYO RECIBIDO. </b>Los jugadores del Espanyol aplauden a la grada de Cornellà-El Prat tras finalizar el partido de ayer, contra un Valencia desdibujado.
Iván Molero
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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Cornellà-El Prat no es territorio propicio para atinar en las apuestas. Quizá sí para otras ciencias, las médicas, que se emplean en analizar los altibajos constantes en el ánimo, o la respuesta al dolor. Jugadores de Espanyol y Valencia serían buenos pacientes para ese campo de la medicina. Los primeros llegaban deprimidos, tras haber perdido puntos, sensaciones y casi todas las expectativas de esta temporada en Pamplona, el martes (2-0). Los ché, crecidos tras haber recuperado su tercera plaza a lo grande, empatando por ejemplo en el Bernabéu. Y sin embargo, el resultado fue 4-0. Así, no es de extrañar que la grada acabase haciendo la ola o entonando olés en los pases de los jugadores pericos: más que euforia, es esquizofrenia lo que sufre el perico, al que un día le regalan un encuentro para echar a temblar y al siguiente le sorprenden con un partidazo, digno de acceder a esa Europa League que el Valencia disputa este jueves y que, muy probablemente, influyó ayer en su actuación más que desdichada.

El homenaje a José Guardiola, cantante y compositor del primer himno de la historia del Espanyol, se dispuso para los minutos previos, pero acabó siendo el partido que le brindó el equipo de Pochettino. Quizá les contagió el título de aquel himno, L'encís de Sarrià (el encanto de Sarrià), y que, como en el viejo estadio, el partido ayer se libraba al mediodía. Fue, sin duda, l'encís de Cornellà. Y eso que se las prometía felices Emery con un planteamiento sólido en la medular -el trivote formado por Topal, Parejo y Tino Costa-, que dificultó la circulación de balón del Espanyol en los primeros minutos. Los que tardó el técnico blanquiazul en ver el agujero de la banda izquierda ché, el que dejaban Jordi Alba y Mathieu en los repliegues. Así sobrevino el primer gol del partido. O deberíamos decir la jugada en la que empezó y acabó el choque. Era el minuto 25, Sergio García llegó a la línea de fondo y le hizo un traje a Topal, antes de entregar el tanto medio hecho a Cristian Gómez, en el primer remate a puerta de todo el encuentro. El canterano estrenó su cuenta goleadora en Primera y cuajó tal vez su mejor actuación.

Si Cristian había marcado el 1-0 con la derecha (cuando es zurdo) y el Valencia ya empezaba a luchar sólo por sobrevivir, la demostración de que todo iba a suceder al revés de lo previsto se vivió a la media hora. Verdú aterrizó en la frontal, la zaga trató de tapar sus líneas de pase pero obvió que le dejaba franco el remate: y colocó el esférico en la escuadra con un zurdazo impresionante, y eso que su pierna buena pasa por ser la diestra.

El Valencia, para entonces, ya se había esfumado. Weiss, Sergio y Javi López volvieron a asediar a Guaita antes del descanso y, tras la reanudación, ni siquiera la entrada de Feghouli y Aduriz -que entraron en esas rotaciones propiciadas por la Europa League- alteró el guión de la exprimidora de naranjas en que ya se había convertido el Espanyol.

Sublime Sergio. El del Bon Pastor, no contento con haber regalado el 1-0, quiso brindar el tercero a Álvaro, quien acababa de entrar en el campo en medio de una sonora ovación. Esa jugada, fruto de que Sergio aprovechase con su máxima pillería el embrollo entre Guaita y sus hombres de apoyo, acabó de sentenciar un partido que se convirtió en festival del Espanyol con el gol de Uche, estupendo en la definición tras un maravilloso pase al espacio de Víctor Sánchez. El Valencia, para entonces, ya tenía su mente absolutamente puesta en el Calderón, en el jueves, y en recuperar a su mejor Soldado.

Y Cornellà-El Prat brindó a los suyos el premio merecido por una de las mayores goleadas de la breve historia del estadio. Una ola en la grada que simboliza lo que es el Espanyol esta temporada: acumulan fuerza, arrasan ante el rival más poderoso, pero cuando se acercan a la orilla vuelven hacia atrás. Y aun así, Europa vuelve a quedar a solo un punto, a expensas de lo que haga hoy el Sevilla. El Valencia mantiene su tercer puesto, aunque el Málaga le recortó por la tarde un punto.

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El detalle. Luis García hizo el gol de Verdú

Iglesias Villanueva confundió en el acta arbitral al dorsal 10 del Espanyol, de modo que apuntó como titular a Luis García (ahora en el Zaragoza) en lugar de a Joan Verdú, y de este modo también otorgó la autoría del 2-0 al asturiano.

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