Autopista hacia Primera
Borja resuelve en el 92' un derbi enorme. Riki y Lassad golpearon primero. De Lucas y Catalá llegaron a igualar. El Depor, a un paso del ascenso.


Pocas veces las expectativas puestas sobre un partido se cumplen. Ayer, en el derbi de Balaídos, no sólo se cumplieron, se superaron. Hubo fútbol de calidad, goles, ambiente de gala, alternativas, pasión, polémica, y emoción hasta el último suspiro. Fue un partido grande que Borja, el único gallego que vio puerta, resolvió de cabeza en el minuto 92. Para el Celta fue una crueldad a su fe y ambición, para el Depor un premio grande que lo consagra como rey de Galicia y de Segunda. Y es que la victoria deja a los de Oltra con ocho puntos de ventaja sobre el Valladolid y diez más el golaverage sobre los de Herrera a falta de su partido aplazado con el Cartagena. Esos 31 minutos pasan ahora a ser claves, tres puntos de oro para entrar en la autopista hacia Primera que ya no tiene peajes para el Deportivo de Oltra.
Con todo, la primera sensación de la mañana fue la sorpresa. Herrera apostó por Yoel, ausente en los últimos diez partidos, en lugar de Sergio. El meta celeste no tuvo culpa en los goles, pero se llevó tres. El primero le debió recordar a Riazor, porque Riki volvió marcar antes de que el público se sentase. En A Coruña fue de tacón, ayer de un toque sutil tras un pase de Juan Domínguez. El madrileño vivió un deja vu total, porque además de marcar se lesionó, como en la ida. Precisamente su lesión sirvió para calentar el derbi. Para unos, como el colegiado, por tirarse dentro del campo; para otros, por tardar en atenderlo.
Antes, el Celta había buscado por todos los medios posibles el empate. Toque, circulación, desmarques... Todo funcionaba hasta el último centímetro, en el que aparecía la colosal figura de Colotto.
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Dos estilos. Los Orellana, De Lucas, Álex López y compañía, tocaban y tocaban. El Depor, sin tanta elaboración, percutía y amenazaba con un ambicioso Guardado y Riki, que tras su lesión sería sustituido por Lassad. El marsellés, también como en Riazor, marcaría el 0-2 a pase del mexicano. El derbi parecía muerto, sentenciado y dormido bajo la batuta de un Valerón que fue creciendo con el paso del partido. Aranzubía sólo sufrió nada más comenzar el segundo tiempo, cuando salió a cortar un balón sobre Joan Tomas, cuyo rebote dejó solo a Aspas. Con la portería para él, Iago sólo vio el cuerpo de Morel, y hacía allí mandó el balón. ¿Ansiedad? Seguro, porque los derbis hay que jugarlos con corazón y cabeza fría, y cuando falla uno de los elementos, llegan los errores.
Oltra comenzó a pensar en cerrar el partido y tiró de Borja. El sacrificado fue Valerón y el técnico se equivocó (en principio). Sin el Flaco el Depor perdió el balón, y con él en sus pies el Celta recuperó la fe. Primero marcó De Lucas, tras pase de Orellana. La entrada de Manuel Pablo por Bruno convirtió la prudencia en repliegue total. Una falta sacada magistralmente por De Lucas obligó a Aranzubía al milagro, lo repitió al posterior remate de David, pero ya no pudo con un Catalá que marcó en fuera de juego. Balaídos rugía, pero el líder no había acabado de pegar. Guardado sacó una falta, Colotto cabeceó al larguero y Borja desató la locura blanquiazul. El cambio defensivo mandaba al Depor de cabeza a Primera. Paradojas del fútbol.



