Érase una vez en Europa
La derrota ante Osasuna -por la actitud con la que se produjo, la falta de autocrítica y el distanciamiento de Europa- ha provocado en el españolismo un desencanto propio de otras épocas. La sexta plaza no es una utopía, pero lo parece por la marcha del equipo y del club desde que arrancó la primavera.


Somos españolistas", rezaba el primer himno del Espanyol, compuesto por Ricardo Pastor y el recientemente difunto José Guardiola. Y así -"siempre unidos", "confiados y optimistas, bien dispuestos a luchar"- se afrontaba la pugna por Europa. Hasta la derrota ante Osasuna (2-0), el martes. Existen posibilidades matemáticas, pues queda a cuatro puntos, pero el modo de perder el enésimo tren a la competición continental (sin apenas actitud ni pegada) y la falta de autocrítica han provocado, muy lejos del Encís de Sarrià que defendía aquel mítico himno, el desencanto generalizado. Es la primera mini-crisis de Mauricio Pochettino ante la afición desde que es el entrenador: llegó, salvó al equipo, lo estabilizó y por segundo año consecutivo todo apunta a que se quedará a las puertas de Europa. Importantísimo, tanto para las mínimas opciones que quedan como para los ánimos de la grada, lo que suceda este domingo en Cornellà-El Prat ante el Valencia (12:00).
Es evidente que la desilusión se ha instalado en la inmensa mayoría de aficionados, a quienes no les queda más que apelar a valores emotivos, sentimentales, para acudir al próximo encuentro en casa. Y cuando eso sucede es que algo falla. El equipo lleva cinco jornadas sin ganar, en las que ha conseguido tres puntos de 15 posibles. Es más, en los últimos 12 partidos sólo ha cosechado dos victorias, o lo que es lo mismo, 11 puntos de 36. Con estos números, el verdadero milagro es que Europa aún siga a cuatro puntos. Y es por ello, por la cantidad de oportunidades perdidas, que el españolismo ha entrado en cierta esquizofrenia. La desilusión de la mayoría contrasta con quienes siguen culpando a los árbitros, los que recuerdan que a principio de temporada (con la marcha de Dani Osvaldo) se firmaba la permanencia y otros que precisamente apuestan por sellar cuanto antes la salvación, 45 puntos, con una victoria contra el Valencia... Que, para más inri, aún no ha perdido en Cornellà-El Prat (2-2 el año pasado y 0-2 el anterior).
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Un terremoto. La curiosidad ha querido que este tramo de Liga de cinco jornadas sin ganar arrancase el 22 de marzo. Sólo un día antes se iniciaba la primavera y, con ella, una especie de alergia de institución y equipo que dura hasta hoy. El día 21 se produjo la dimisión de Antonio Morales al frente del fútbol base y el inicio de una profunda reestructuración. El 27, el Consejo admitió en público que este verano se harán "ventas impopulares". Unas horas más tarde, el 28, Pochettino aseguró que "el entorno manipula el pensamiento de la gente". El 3 de este mes, se supo que se han vendido parte de los derechos de tres jugadores a un fondo de inversión británico. El pasado sábado, el desquicio se volcó contra el árbitro, Muñiz Fernández, por el clamoroso penalti no señalado sobre Sergio García. Y ahora todo eso, unida a la constante ausencia de Javi Márquez en las convocatorias, parece emerger para crear un desencanto que hacía tiempo no se veía.
Para colmo, hoy es 12 de abril y se cumplen seis años desde la consecución de la última Copa del Rey, el 4-1 ante el Zaragoza en el Bernabéu. Jornada de gloria, si bien es cierto que aquella Liga fue otro cantar. O mejor, otro himno.



