De la Champions al caos
El Málaga, seguro y fiel, mide la inquietud del Racing.


Cada vez que se enfrentan el Málaga y el Racing aparece la inevitable comparación entre Al-Thani y Alí. En lenguaje popular el jeque y el indio. Debate cargante por las distintas y distantes circunstancias que rodean las realidades de ambos propietarios. En Málaga la gente adora al dueño de su club y reza porque siga muchos años; en Santander no saben cómo librarse de un propietario engorroso y singular. Ni las autoridades cántabras aciertan a dar con una fórmula que legitime una expropiación del 99 por ciento de sus acciones. ¿Casualidad o causalidad? El Málaga pelea por la Champions y el Racing está sumergido en el mundo submarino e intervenido concursalmente.
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Estas son las connotaciones sociales de un partido dramático se mire por donde se mire. Para el Málaga es un sueño competir en aras de la máxima competición europea. Jamás lo había hecho (soslayando la vez que jugó la antigua Copa de la UEFA por la vía de una Intertoto hoy desaparecida). El Racing está sufriendo mucho. Una temporada marcada por las espantadas de un dueño menos formal que el Lazarillo de Tormes, sufrimientos deportivos, cambios de entrenador (con triunvirato fugaz incluido) y llegada del capacitado y valiente Álvaro Cervera, obligado a hacer mucho en poco tiempo. En el Recre emitió un trabajo sobresaliente, pero tuvo un poco más de tiempo. Poco pero algo. Ahora, ni eso, por las urgencias clasificatorias de un histórico que se desploma. Con cuatro victorias y 13 empates no se puede transitar en una Liga tan poco paciente como la española.
Al Málaga se le exige más que a los demás, que gane y que pague al contado. No se le perdona nada. Eso le ha focalizado una presión y una exigencia que transforma casi en fracaso no estar entre los cuatro primeros, cuando su campaña está siendo memorable, histórica. Los resultados de esta semana han cerrado, al menos por el momento, su lucha por ganar 'la liga de los otros' con Valencia y Levante. Hoy es Lunes de Pascua. Perder para el Málaga sería, nunca mejor dicho, una pascua; pero si le toca al Racing, que se vaya despidiendo...



