Pena ya no tan máxima
Europa se sitúa a sólo un punto y la marca Osasuna, rival mañana.


El final del Espanyol-Real Sociedad (2-2), con los acontecimientos que se derivaron camino de los vestuarios, fue tan rocambolesco como finalmente ha resultado la jornada de Liga. Pese al empate en Cornellà-El Prat, los pericos han terminado más cerca de Europa de lo que se encontraban la semana anterior. La sexta plaza queda a sólo un punto y la marca Osasuna, el adversario mañana (20:00) en El Sadar. Acaso no esfuma la indignación por el penalti no señalado por Muñiz Fernández, de Claudio Bravo sobre Sergio García, pero sí la alivia.
Si el Espanyol continúa cerca de la Europa League es porque sus rivales más directos incluso lo hicieron peor: Osasuna cayó goleado el sábado en Vallecas (6-0), mientras que el Atlético perdió ayer frente al Levante (2-0) y el Sevilla igualmente se fue de vacío de su visita al Athletic (1-0). Indirectamente, esos resultados han propiciado por un lado que la Champions quede por ahora a seis puntos. Y, sobre todo, que haya cinco equipos en un solo punto de margen, entre los 43 y los 42: Osasuna, Atlético, Sevilla, el propio Espanyol (que sigue noveno) y el Getafe.
Estos guarismos demuestran que la temporada es extraña, pues nunca la zona europea estuvo tan barata a estas alturas, y que las opciones pericas continúan intactas, si bien se viene un tramo tan complicado como trascendental en el calendario. El Espanyol ya no puede fallar más, al enfrentarse a rivales directos como Osasuna (mañana) o el Atlético (en dos semanas), además de recibir este próximo domingo al Valencia.
El 'show' de Muñiz. Obviamente, todos estos cálculos podrían haber cambiado radicalmente si Muñiz no hubiera ignorado el escandaloso penalti cuyas imágenes acompañan este texto, y que hasta su asistente le espetó desde la banda que debía señalar. De haberlo convertido, el Espanyol estaría ahora mismo ocupando posiciones europeas.
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El colegiado no sólo mostró su premeditación en esa acción -a la reacción del línier cabe añadir que Sergio García aseguró que ya antes le había tratado "vacilando"-, sino que acabó provocando la indignación de todos. Mostró la segunda amarilla a Bravo al término del partido por insistirle el guardameta en que desde el Gol de El Prat le habían lanzado objetos.
El entrenador de porteros de la Real, Roberto Navajas, le recriminó acto seguido esta expulsión al colegiado, ya en el túnel de vestuarios, lo que acabó con un rifirrafe con el director deportivo perico, Ramon Planes, quien terció para afirmar ante el árbitro que la roja a Bravo era un mal menor comparada con el claro penalti esquilmado al Espanyol. Una pena máxima que hoy, a un punto de Europa, es menor.



