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Guaita detiene al Madrid

REAL MADRID 0 - VALENCIA 0 | LIGA BBVA

Guaita detiene al Madrid

Guaita detiene al Madrid

REUTERS

Partido grandioso en el Bernabéu, con un Madrid volcado y un Valencia soberbio en defensa y al contragolpe. Heroicos Casillas y Guaita. El Barcelona se pone a cuatro puntos del líder.

El Real Madrid se quedó sin puntería en el peor momento, cuando se le empina el calendario y ya se empiezan a decidir los títulos. Sin la inspiración de otros días, pero con ese espíritu irreductible de siempre, el Madrid, con más ansiedad que de costumbre, logró fabricarse ocasiones suficientes para haber ganado con holgura. Lo impidió tanto esa falta de acierto como la inspiración de Guaita, que eligió el Bernabéu para completar una actuación memorable que deja al líder con una renta de cuatro puntos de ventaja sobre el Barcelona. Con todavía siete jornadas por disputar. Con sólo siete jornadas para el final.

El Valencia jugó en el Bernabéu con un reloj en las manos, intentó manejar el tiempo y el ritmo del partido hasta llevar al Madrid a la desesperación. Estuvo tan pendiente de los movimientos del rival como del paso de los minutos. Se refugió en su campo, bien cerca de su portero Guaita, con todas sus piezas muy juntas, tapando las vías de entrada al Madrid y apostándolo todo en ataque a un milagro o a un error del rival.

Esa disciplina militar impuesta por Emery la representó mejor que nadie Tino Costa. Viajó a Madrid para ser la sombra de Xabi Alonso. Y ya se sabe que cuando Xabi tiene que actuar con una venda en los ojos el Madrid juega a ciegas. Es en estas situaciones donde más evidentes se hacen las enormes limitaciones de Khedira, incapacitado para asumir cualquier tipo de responsabilidad creativa. Se muestra torpe en la salida del balón y sólo es capaz de explotar sus virtudes cuando sorprende llegando desde atrás, variante que el Valencia le negó con su planteamiento.

Con esa filosofía resistió como pudo el Valencia en los primeros 20 minutos y acabó por conducir al Madrid a un callejón sin salida en el resto del partido. Si Cristiano acarició primero el gol hasta en tres ocasiones, Tino Costa y Piatti pudieron marcar después.

Salió de inicio el Madrid con ese tridente que derriba rivales a cañonazos, a goles, y que junto a Özil forma un cuarteto mágico. Enchufado Benzema y participativo como siempre Cristiano, a Özil apenas le duró la inspiración e Higuaín desentonó durante toda la primera parte. Por detrás Xabi Alonso mostró su versión más gris, es decir, la habitual de Khedira. Todo lo contrario que Albiol, sustituto del sancionado Ramos y que formó un dúo de gran altura junto a Pepe. Con sus últimas actuaciones se entiende todavía menos el ostracismo al que ha estado condenado Albiol durante todo el curso. Con Arbeloa aportando bien poco por la derecha, el Madrid echó en falta las apariciones eléctricas por la izquierda de Marcelo, amargado por Feghouli.

Este planteamiento le valió al Madrid durante esos comentados primeros 20 minutos. Fue el tiempo en el que Cristiano mandó un balón al poste y no acertó a marcar de cabeza después. Entre medias, el portugués participó en la mejor acción de toda la noche. Pase fenomenal de Özil a Benzema, que dejó de tacón para que Cristiano rematara. Salvó Guaita una acción que mereció el gol.

Superado el agobio inicial, el Valencia se vio con el ánimo suficiente para buscar el gol. Y si no lo consiguió fue por el poste y por Casillas. Ricardo Costa mandó de cabeza al poste un balón que le llegó rechazado de Casillas, quien despejó con dificultades un disparo de Tino Costa. Después, Iker evitó el gol de Piatti.

Mourinho trató de deshacer el atasco que nubló a su equipo retirando a Higuaín en el descanso y dando entrada a Di María. Nada más pisar el césped, el argentino se asoció con Cristiano y si la jugada no terminó en gol fue por una mano enorme de Guaita.

El Madrid subió de revoluciones, pero el efecto producido por la entrada de Di María no tardó en esfumarse y al Valencia apenas le costó recomponer su figura para seguir resistiendo mientras le comía minutos al reloj y a su rival se le iban el aire y las ideas. Y por si alguien todavía tenía dudas de que el Valencia iba en serio, Tino Costa mandó un misil que se estrelló en una escuadra de la portería de Casillas.

Llegó el momento de mover piezas, la hora de que los entrenadores continuaran con su duelo táctico con los cambios. Emery refrescó las bandas, dando entrada a Pablo Hernández y Mathieu por Feghouli y Piatti. Respondió Mourinho retirando a Khedira para buscar las ideas de Kaká. A esas alturas el partido ya estaba roto y no había duda de que el duelo se decidiría en un tiroteo, con Guaita y Casillas como protagonistas estelares.

Di María exigió de Guaita la mejor intervención del choque y el portero volvió a lucirse después al salvar una doble ocasión de Benzema. Respondió Casillas con otra parada de altura para evitar el gol de Jordi Alba, un excelente lateral izquierdo que completó un encuentro perfecto en defensa y más que interesante en ataque. Para entonces, Soldado ya había ocupado el sitio de Aduriz y Callejón el de Özil, en un nuevo intento de Mourinho por ensanchar el campo.

De ahí al final lo que se vio fue un acoso total del Madrid, que encerró en su campo al Valencia. Todos probaron su puntería en este asedio sin premio, en este bombardeo del que sólo pudo salir indemne el Valencia gracias a Guaita, que mantuvo en pie a su equipo cuando los visitantes acostumbran a derrumbarse en el Bernabéu. Guaita no lo permitió y el Valencia consiguió un merecido punto que tampoco podrá escapar a la polémica. Hubo argumentos para las quejas de los dos equipos, como ese penalti no señalado por un agarrón de Víctor Ruiz a Cristiano o el que tampoco pitó Clos Gómez por otro agarrón de Pepe al propio Víctor Ruiz.