LIGA BBVA | MALLORCA 0 - GRANADA 0

Mallorca y Granada se empeñan en empatar

Con el balón volando de área en área, los centrocampistas de ambos equipos se diluyeron hasta convertirse en meros espectadores de un partido aburrido.

Mallorca y Granada se empeñan en empatar
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Mallorca y Granada siguen aplazando su salvación virtual después de un empate aburrido y sin sal en el Iberostar. No hubo fútbol ni grandes ocasiones. Todo sucedió lejos de las áreas y la igualada sin goles fue el resultado lógico.

Los locales apostaron por un juego directo situando a Hemed y Víctor en punta y despoblando un centro del campo poco activo, que renegaba de su función directora del juego. Caparrós no quiso la pelota, tan sólo llegar al área rival al pelotazo en largo. El Granada, con presencia física en la medular pero sin jugadores de toque, se contagió de los baleares y el partido pronto se convirtió en un escenario perfecto para las escaramuzas. Comenzaron a aparecer los duelos entre los puntas y los zagueros, que se probaban una y otra vez en carreras imposibles.

Nada puso el Mallorca para desequilibrar el encuentro. El ligero dominio de la posesión de los isleños no reflejaba la aburrida realidad que se podía ver en los rostros de los espectadores, cansados de girar una y otra vez el cuello para seguir la bola, como en un partido de tenis. Sólo los disparos, siempre lejanos, de ambos conjuntos despertaron mínimamente a la grada. Ighalo lo intentó en una veloz transición del Granada, pero se topó con Aouate, muy seguro esta tarde. Y con la esperanza de rascar algo a balón parado, llegaron al descanso.

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Sin ideas, el Mallorca quiso darle la batuta a Sergio Tejera, que salió tras la reanudación. Pero una amarilla y la apatía consensuada entre los baleares y los andaluces terminaron por diluir al joven en el ostracismo del mediocampo. Pereira se sacó en el minuto 60 un zapatazo, de nuevo muy lejano, que besó el larguero de la portería de Julio César. Y eso fue todo; porque, agotadas las opciones, y con un plantel plagado de jugadores cansados de corretear de aquí para allá, Caparrós dio entrada a Ogunjimi y Nsué para intentar cazar alguna contra en el último cuarto de hora, momento que aprovechó el Granada para despertarse y achuchar a Aouate.

En el último minuto del descuento, el Iberostar se levantó y reclamó un posible penalti por mano de Moisés en el área del Granada. Pero lo hizo sin ganas, casi por obligación; la grada se había desconectado hacía tiempo de un partido que prometía y que terminó siendo somnoliento y aburrido.

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