Liga BBVA | Sevilla - Mallorca

Querido enemigo

Caparrós mide en Nervión la fiabilidad del efecto Míchel.

Juan Jiménez
Redactor jefe de AS. Fue colaborador en AS (2000-04) y, después de pasar por Málaga Hoy, regresó como jefe de Sección en Málaga. Delegado de Andalucía entre 2009 y 2012, colaboró en la integración digital-papel de AS en Madrid. Cubre la información del Barça y la Selección de baloncesto. Tres Juegos Olímpicos. Colaborador de SER, Canal Sur y Gol.
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Está sensible Sevilla. Jugar en Lunes Santo atenta contra las tradiciones, pero así está la dictadura de los horarios. Mientras el Sevilla actúa esta noche estarán procesionando, si la lluvia lo permite, nada menos que ocho hermandades (15 pasos). Y por Semana Santa llega Caparrós, que suele hacer su estación de penitencia los martes y que también ha sido crítico con la decisión.

Pero hasta aquí la liturgia. Esto es fútbol, así que a Sevilla y Mallorca les toca apretarse y ponerse el mono. El Sevilla está ante un reto formidable, porque aunque parezca mentira no ha ganado tres partidos seguidos desde la época de Jiménez. Y ya ha pasado un mundo y cuatro entrenadores. Esa irregularidad ha marcado sus últimos tiempos y le ha convertido en un equipo poco de fiar. Míchel ha arreglado ciertos automatismos y sueña con un sprint final mágico que le permita seguir siendo europeo. Con Navas a toda mecha, Reyes enchufado después de los avisos recibidos desde palco, grada y banquillo; y Negredo recuperado de la lesión, el milagro empieza a parecer posible porque al tridente además se ha unido Manu, que ha igualado su mejor marca goleadora de siempre (9, en Getafe) y quiere más. Pero al Sevilla hoy le espera un hueso, porque el Mallorca, que ya tenía buen color con Laudrup, se ha hecho más duro con Caparrós, profesional de la optimización de recursos. Caparrós es serio candidato a regresar al Sevilla la próxima temporada. Curiosa la trilogía que espera a Míchel, que después de Caparrós se medirá a Bielsa, el sueño prohibido de Monchi el pasado verano, y a Manolo Jiménez, curandero del Zaragoza.

Pero Míchel está sin complejos. Lleva en campaña toda la semana y anuncia que se ve en Sevilla el próximo curso. Es un técnico que se tiene fe y ciertos motivos para animarse porque el equipo ha mejorado. La defensa, tan censurada, es la tercera menos goleada de la Liga. La nueva versión de Trochowski, pareja de Medel, ha equilibrado a un equipo que lleva retraso pero al que los resultados de la semana, especialmente la derrota del Málaga, le permite pensar que aún es posible alcanzar la cuarta plaza. El Mallorca está a un pasito de la salvación pero Caparrós, por más que tal vez le guste, no viene a hacer regalos. Es un profesional y desde ya puede anunciarse un partido incómodo para el Sevilla, que juega su enésima final.

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Además del técnico, Pep Martí y Alejandro Alfaro

El Real Mallorca visita el Ramón Sánchez Pizjuán con tres ex sevillistas. Además del técnico Joaquín Caparrós, juegan en el conjunto bermellón Pep Lluis Martí y Alejandro Alfaro. Del primero, queridísimo, en el Sevilla se recuerda su sobriedad, su colocación y su entendimiento del juego. Fue un pilar básico en la construcción del Sevilla de los títulos y ha demostrado que tenía gasolina. Alfaro, al que se vinculó con el Betis, se fue más de puntillas y en Mallorca tampoco ha encontrado la continuidad.

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