La renovación de Guardiola sigue en punto muerto
Ambas partes la ven "para largo"

Han pasado ya dos semanas del que algunos visionarios habían calificado como el Día D de la renovación de Guardiola por el Barcelona. Esa semana, el Barça no disputaba encuentro alguno en día laborable y se había creado un caldo de cultivo en el que todas las señales parecían indicar que Guardiola iba a dar el sí a mediados de marzo. Incluso la rutinaria visita de su representante al Camp Nou disparó las alarmas. Tanto, que ante la expectación de las cámaras que lo esperaban fuera, Orobitg tuvo que salir del estadio por una puerta trasera.
Pero lo cierto es que no pasó nada y el tema, que era el estribillo de todas las ruedas de prensa ya fueran de jugadores o del propio entrenador, quedó en un cajón. El Barça empezó a recortar puntos al Madrid y la Champions entró en su fase determinante llevando el debate al terreno futbolístico.
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No obstante, en el Barça ya dan por hecho que la cosa va a ir para largo, que es inútil preguntar y que no les queda más remedio que esperar sentados a que el técnico se decida.
No obstante, algo ha cambiado. Ahora la directiva es partidaria de que si Guardiola les tiene que decir que no renueva, lo haga lo más tarde posible. Consideran que una noticia así podría desequilibrar el rendimiento del equipo en una fase crucial de la temporada, donde se ventilan todos los títulos.



