Ibra contra el balón

Liga de Campeones | Milán - Barcelona

Ibra contra el balón

Ibra contra el balón

fernando zueras

La filosofía de Pep se mide a la eficacia del sueco

Europa mirará hoy a San Siro, donde el campeón de Europa volverá a medirse con el Milán de Ibrahimovic en la eliminatoria de cuartos de final más atractiva que ha deparado la Champions League. Un Milán-Barça no es poca cosa. Es un partido que tiene ingredientes de sobra para reventar audiencias. En el viejo San Siro se dará un duelo futbolístico, uno de estilos, otro personal y también uno estadístico. Pero por encima de todos se verá el primer acto de una eliminatoria en la que los de Guardiola deberán probar que su retorno a la excelencia es un hecho. De lo que pase esta noche en Milán se podrán sacar muchas conclusiones de cara a lo que resta de temporada.

El Barcelona volverá a plantear el partido en torno a la posesión de la pelota. Los italianos basarán su juego en la agresividad de una defensa con bajas y en la eficacia de un Ibrahimovic en plena forma. Ese es el duelo futbolístico.

El duelo de estilos estará entre dos equipos que tratan los 90 minutos de manera diferente. Los de Guardiola necesitan tiempo para madurar la jugada, a los de Allegri les basta con dos fogonazos. Lo demostraron en la inauguración de la Champions en el Camp Nou, cuando marcaron su primer gol en el segundo 20 de partido y el último en la última jugada. El resto del partido fue blaugrana.

El duelo personal enfrenta a Guardiola con Ibrahimovic. El morbo de esta lucha es el que define la eliminatoria. El sueco necesita que vivan para él. Con poco, produce mucho. El Barça, en cambio, no cesa de producir para que Messi finalice. Eficacia frente a filosofía.

Finalmente, el Barça afrenta un reto numérico. Si no pierde en Milán, completará 15 partidos seguidos en Champions sin perder igualando la marca del Barça de Rijkaard.

Soluciones.

Ambos equipos llegan al partido sin poder alinear a los jugadores que sus entrenadores hubieran querido poner sobre el campo si a principio de temporada les hubieran preguntado por el planteamiento que harían en un caso como el que se dará hoy.

La diferencia está en que el Milán no tiene a un Puyol para suplir la ausencia de Thiago Silva. Ahí puede estar la clave.