"Messi es maravilloso, pero el mejor fue Pelé"
En 1969 Rivera recibió el Balón de Oro. Dicen que fue un genio y destila humildad. Charló con AS en la previa del partidazo de mañana. Habla de Guardiola, Mourinho, ensalza a Messi, y muestra devoción por Pelé: "El mejor de todos los tiempos".
¿Cómo le va la vida a Gianni Rivera?
Muy bien. Tranquilo. Vivo en Roma desde hace años.
¿Dedicado a la política?
Sí. Estuve un tiempo en la elite, peleando por Italia y sus trabajadores. Ahora colaboro con la Federación Italiana de Fútbol.
¿Qué hace?
Soy el responsable del área Juvenil y escolar. Me siento útil y eso es lo más importante.
¿Ha cambiado mucho el fútbol desde su época?
Muchísimo. Antes, el futbolista jugaba para ganar partidos, por amor a los colores de la entidad. Ahora los clubes son grandes empresas. Importa antes que nada obtener resultados económicos. Y todo eso posiblemente sea culpa de los dirigentes, que no se han ocupado o lo han hecho muy poco de la cultura y la ética.
Pues en el Barcelona están convencidos de que no es así.
Ellos dicen basarse sobre los valores de la cantera, del fútbol de formación. Y lo importante es que no imitaron nada y siguieron su camino desde hace un tiempo, con unos resultados increíbles.
¿Cómo ve el partido de mañana?
Uno de los mejores duelos que se pueden disfrutar en el mundo. El Barça es el favorito, aunque el Milán tiene opciones de dar la sorpresa. Si todos están atentos y respetan el compromiso del vestuario, el Milán tendrá cosas que decir, no lo dude.
Ahí entrará Ibrahimovic.
Es uno de los pilares del juego del equipo de Allegri. Es indiscutible y se ganó el respeto mundial haciendo goles en todos los equipos en los que militó.
Chocó frontalmente con Guardiola en Barcelona.
El carácter de Ibrahimovic es famoso en todo el mundo. Pep debe mantener un esfuerzo constante para transmitir la humildad que demuestra el Barcelona en cada partido.
¿Qué me dice de José Mourinho?
Como entrenador es bueno, pero Mou ha inventado un sistema para que cada día se hable de él.
¿Cómo ve al Real Madrid?
Lleva mucho tiempo esperando para ganar y eso también tiene su mérito.
¿Lo puede conseguir este año?
Por calidad de la plantilla, sin duda, pero vamos a esperar. Llega el tramo definitivo de campeonato y ahora es cuando se define todo. Va líder de la Liga con una ventaja de seis puntos y en Europa deberá superar a los chipriotas de APOEL para acceder a semifinales.
El gran arma del Barça es Leo Messi.
¡Y qué arma! Es un inmenso recurso, posiblemente el más determinante del momento. Messi es maravilloso, una delicia, pero pienso que hubo uno mejor que él.
¿Maradona?
Pelé.
¿Puede razonarlo?
Él jugaba con las dos piernas, le daba con la derecha, con la zurda, iba bien de cabeza, creaba, presionaba... ¿le sirve?
Me sobra, pero no lo vi.
Bendita juventud la suya. Él será el mejor de siempre.
¿Qué recuerda de su niñez?
Todo lo que puedo.
¿Jugaba de delantero?
Comencé como tal, pero luego el entrenador me movió para que actuara por detrás de los dos arietes. Mi primer técnico se llamaba Franco Pedroni, al que siempre tendré en el recuerdo por lo mucho que me ayudó.
¿Influyeron mucho sus padres en la manera de jugar?
¿Mi padre? Pobrecito mío. Él era un humilde trabajador ferroviario que deseaba que su hijo se dedicara a hacer una carrera universitaria.
Pues tuvo que ver a su hijo triunfar en el Milán y en la 'azzurra'.
Estaba orgulloso, claro, y él entendió que el niño que le daba a la pelota antes casi que comenzar a caminar podría dedicarse a ello.
Ganó tres Scudettos, cuatro Copas de Italia, dos Copas de Europa, dos Recopas...
Una Intercontinental y una Eurocopa con la selección en 1968.
Y de ahí el mote: Il Bambino de Oro.
(Ríe). Deberíamos recordar a los que no lo sepan que ese mote viene por haber conseguido mi primera Copa de Europa con 19 años, aunque pienso que los de fuera le dieron más importancia que uno mismo. Quedaban pocos meses para cumplir los 20 años y para mí aquello ya fue un regalo inolvidable.
Con el Madrid destronado en el continente, usted se interpuso en el camino del Benfica de Eusebio por la Copa de Europa.
El Milán tenía un equipo bárbaro. Jugaban Cesare Maldini, Trapattoni y vivíamos de los goles de José Altafini.
¿Por que siempre da la sensación de que usted se quita del medio?
No es eso, no se crea, pero soy muy consciente que sin ellos no habría conseguido el Balón de Oro, seguro.
Fueron finalistas del Mundial de 1970, en México.
Ahí tengo una espina clavada. Hice el gol de la victoria contra Alemania en las semifinales un minuto después del empate a tres. Jugué un tiempo y la prórroga. Quedamos 4-3 y la lucha fue titánica en todos los sentidos. Acabamos el choque destrozados. Influyó también la altura de México. El partido se disputó a las cuatro de la tarde y en las gradas había más de 100.000 personas. Una locura.
¿Por qué salió en la segunda parte?
Siempre pensé que fue una decisión política. Había participado siempre con Sandro Mazzola, pero ese día no nos pusieron juntos. Fue un partido sencillamente loco, en el que en la prórroga se vieron cinco goles.
¿Se llevaba bien con la gran estrella interista de aquel momento?
Sin duda. Éramos compañeros.
Luego perdieron con dureza en la final.
Pese a que llegamos empatados al descanso acabaron pasándonos por encima en el tramo final del partido (4-1).
Apenas disputó diez minutos...
Seis concretamente. No lo acabamos de entender nadie, pero se debía acatar y ya no tiene solución alguna.
¿Qué le parece el juego de la Selección española?
Es el juego de los campeones de Europa y el mundo.
¿Acudirá mañana a San Siro a ver el partido?
No lo creo.
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¿Qué tal su relación con Berlusconi?
Siempre tuve la impresión que él creyó que antes de su aparición el Milán no había existido. Y no es así. Para ello está la historia.




