Un Málaga de otro planeta
Gran partido de los blanquiazules ante un Rayo Vallecano muy valiente y competitivo


Nadie puede detener a este Málaga que vuela hacia la Champions con velocidad de crucero. Anoche dio un maravilloso recital de fútbol de categoría ante un magnífico y valeroso Rayo Vallecano que se adelantó muy pronto en el marcador gracias a un penalti transformado por Diego Costa, un futbolista dotado de un prodigioso talento para este deporte, pero demasiado dado a los follones. Era el minuto cuatro y el Rayo mandaba y parecía sentirse a gusto.
Pero el Málaga se repuso con su argumento favorito, haciendo fútbol bonito, atractivo y de categoría. Las luces se encendieron gracias a la fantasía de Joaquín que deleitó a todo el mundo con un increíble repertorio de carreras, regates, fintas y asistencias. Una verdadera delicia verle jugar.
Contagiados por el supersónico de El Puerto, Eliseu empezó a carburar. Tito y Casado, dos estupendos laterales sufrían como condenados. Pero el calvario de los dos centrales, Pulido y Arribas, afloró en tanto en cuanto empezó a calentarse y emerger la enorme figura de Salomón Rondón, El Gladiador.
El 1-1 llegó a los 35 minutos en una jugada ejemplar. Buena visión de Isco, sensacional apertura de Cazorla para Eliseu cuyo preciso, precioso y exacto envío fue convertido por el venezolano en su octavo gol. La Rosaleda estalló.
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El crecimiento del Málaga era sobresaliente y se plasmó a los 57 minutos con una obra de arte, del señor Rondón, que se zafó felinamente de Pulido y cruzó con maestría lejos del alcance de Joel. Más fiesta. Y premio para Maresca que salió en el minuto 68 y el primer balón que tocó fue el 3-1. ¡Que gran centro, por cierto, de Jesús Gámez!
La bacanal de juego ofrecida por el Málaga añade además dos goles anulados a Seba e Isco que debieron subir al marcador. En lugar de eso, penalti transformado por Trashorras que dio tres minutos de emoción, los que tardó Duda en sacarse de su mágica pierna izquierda otra joya que fue aplaudida a rabiar pon un público que estaba extasiado por el espectáculo que contemplaba, Un grandísimo Málaga y un digno Rayo Vallecano que demostró que su clasificación y que esté soñando por jugar competición europea olvidándose del descenso no es producto de la imaginación. Es real. Muy real.



