Sorpresa culé ante el desmorone blanco
A base de hacerse el muerto, el Barcelona se ha metido de lleno en la lucha por la Liga en apenas cuatro días. La presión de ser líder está pasando factura a los blancos muy por encima de lo que se esperaban en el bando azulgrana. Quedan 10 jornadas que serán apasionantes.


El barcelonismo asiste entre estupefacto y esperanzado al desmorone del escaparate del Madrid. Porque desde el club azulgrana, especialmente desde el despacho del entrenador, se sigue considerando que la Liga está fuera de alcance. No obstante, la sobredimensionada reacción del grupo de Mou ante dos empates cedidos en el último suspiro, da alas a la idea de que la remontada es posible. Consideran que el desmorone es más de escaparate porque aferrados a las matemáticas, seis puntos de ventaja a falta de diez jornadas sigue siendo una ventaja sustancial.
En el Barça saben que cualquier intento de remontada pasa por ganar todo lo que queda. Una hazaña que Guardiola ya calificó como "titánica". Si el Barça, que lleva seis partidos ligueros consecutivos ganados, completara una racha de diez triunfos más, supondría firmar un registro de 16 victorias seguidas. Algo que nadie ha hecho. Y más teniendo en cuenta que por medio hay, al menos, una eliminatoria de cuartos de Champions ante el Milán.
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No obstante, los síntomas que llegan desde el rincón del contendiente son desconcertantes. La mala manera en la que el Madrid se ha tomado dos empates denotan sobreexcitación en su plantilla y dan pábulo a las versiones de que Guardiola, cuando decía que "la Liga está imposible", trataba de instalar en su rival la ansiedad de aquel que sin haber ganado todavía nada, tiene miedo a perderlo todo.
De momento, la treta funciona como un reloj suizo y en Madrid andan a farolazos mientras que en Barcelona el debate sobre la continuidad del técnico de Sant Pedor parece un tema sobrero.



