Hundimiento en El Sardinero

LIGA BBVA | RACING 0 - SEVILLA 3

Hundimiento en El Sardinero

Hundimiento en El Sardinero

EFE

Solvente victoria en El Sardinero del equipo de Míchel, que se queda a cuatro puntos de la zona de Europa League. Navas y Manu del Moral (2) hicieron los goles. Diop vio la roja.

Sin norte, sin patrón y con la embarcación a medio hundir. Así está el Racing de Santander a día de hoy. Álvaro intentó achicar agua esta noche en El Sardinero, pero no había suficientes cubos en Santander para tapar tantos goterones. El Racing se queda a cuatro puntos de la salvación, y el Sevilla, a otros cuatro de la Europa Liga tras un partido en el que los de Míchel no necesitaron rememorar viejas gestas ni imitar su mejor versión, sino tan sólo darle algo de cariño al menospreciado esférico.

Porque el Racing no lo trató bien, no lo quiso, no lo pidió, y quizá para eso hubiera sido mejor pagar por unas almejas a la marinera en el Barrio Pesquero. Mucho se habló en los prolegómenos del enfrentamiento paterno-filial entre Míchel y Adrián, pero en la primera mitad ninguno de ellos fue protagonista, si acaso el once del técnico madrileño, que dominó sin aspavientos al Racing. Los primeros cinco minutos fueron de Trochowski, con un par de disparos. El conjunto andaluz comenzó bien por la banda derecha, la de Navas, al que honra el querer ser importante en un grande venido a menos (la Eurocopa está a la vuelta de la esquina...)

Ironías de la vida, el equipo menos rematador de Primera, el Racing de Santander, perforó en dos ocasiones las redes de Palop, aunque en ninguno de los dos casos el gol subió al marcador. En los minutos 16 y 38, Clos Gómez anuló bien sendos tantos de Stuani, mal posicionado aunque el mejor de su equipo. Este es el paupérrimo resumen que podemos hacer del Racing en la primera mitad.

Por su parte, el Sevilla se sintió a gusto en la fría noche cántabra, con una afición murmulladora, como a sabiendas de que algo malo iba a suceder de un momento a otro. En el minuto 18, el recuperado Negredo acertó ya a rematar de cabeza un buen servicio de Navas, pero fue en el 31 cuando llegó la jugada polémica. Clos Gómez se tragó un penalti de Mario sobre el delantero del Sevilla: el meta del Racing salió con las dos piernas por delante y arrolló al vallecano.

El Sevilla no rechistó, y dos minutos después marcó el primero, tras un buen remate con el exterior de Negredo que rechazó Mario y se encargó de aprovechar Jesús Navas. El Racing, aún con el bofetón señalado en la mejilla, intentó acercarse a balón parado. Eran los dominios de Edu Bedia, y a punto estuvo Stuani antes del descanso de firmar el empate tras un balón colgado por el canterano, pero la respuesta del sempiterno Palop fue espléndida.

Así se llegó a la segunda mitad, que comenzó con Reyes en el terreno de juego en lugar de Perotti. No hubo que esperar mucho para que el Sevilla sentenciara, porque a día de hoy, un 0-2 en El Sardinero es definitivo, y eso es preocupante. Fue en el minuto 56, cuando Manu del Moral, partiendo del costado izquierdo, fue buscando ángulo hasta encontrar posición de remate. El balón botó delante de Mario, pero en ocasiones como estas, seguro que Álvaro echará de menos a Toño y a Bernardo.

Luego vinieron los cambios. Entraron Jairo y Babacar, pero el partido pintaba más a 0-3 que a 1-2. De nuevo Manu pudo hacer el tercero, pero remató al palo antes de que en los minutos 71 y 72, Diop y Babacar lo intentaran por parte del Racing. El delantero senegalés dio buenas sensaciones en los minutos que jugó.

Pero como las desgracias nunca vienen solas, la guinda para este nefasto pastel que se tuvo que comer el Racing fue la expulsión de Diop. Clos Gómez vio entrada por detrás del senegalés sobre Trochowski, pero el centrocampista del Racing no usó los tacos, y siempre quiso impactar sobre el balón... Era el minuto 79, y en los restantes 11, la afición racinguista se limitó a esperar -los que aún seguían sentados en sus carísimos asientos- a que los de Míchel redondearan el jueves. Ocurrió en el 93; Manu del Moral se convirtió en el bigoleador de la noche para romper la mala racha sevillista y profundizar aún más en la herida, siempre maltrecha y abierta, del Racing de Santander.