Liga BBVA | Espanyol 3 - Racing 1

Cornellà vuelve a la Eurozona

El Espanyol remonta el gol de Stuani. El Racing, dócil, jugó con diez 40' y sigue en descenso. Los pericos se sitúan sextos. Inquieta Sergio García

<b>OTRO ÍDOLO PERICO. </b>Verdú y Uche se agolpan sobre Coutinho tras el 1-2. El brasileño acabó ovacionado.
Iván Molero
Redacción de AS
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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La felicidad parece tan efímera, fugaz, que a veces llega de un modo tan perfecto e inesperado que se recela de ella. Le sucedió anoche al Racing, que se adelantó en Cornellà-El Prat en su primer remate a puerta del partido, de su último centenar de minutos y, a la postre, desde que Álvaro Cervera es su entrenador. Demasiado bonito (y fácil) para ser cierto. No en vano, el Espanyol reaccionó rápidamente, puso en marcha la maquinaria que se anhelaba en su estadio hasta que volvió hace diez días ante el Rayo, y remontó para ganar. No lo había logrado antes en esta Liga, ni desde hacía 14 meses.

Una victoria que devuelve a los pericos a Europa, sextos, marcando las plazas que dan acceso a la Europa League. Pero ellos tampoco pueden ser felices. La lesión de Sergio García, que se retiró en el minuto 40 con unas molestias en los isquiotibiales de la pierna derecha que dolieron hasta en la grada -posible rotura fibrilar de uno de los jugadores más importantes, sino el que más, del Espanyol- agria un triunfo con el que arranca una semana trascendental, clave para el futuro de la competición. Ni que decir tiene que lo que comenzó siendo júbilo en el Racing acabó siendo la reproducción de la desdicha: otra derrota, otro partido sin ganar (y ya van nueve) y cero de seis puntos de Álvaro Cervera en el banquillo; pero lo peor, que el equipo continúa en zona de descenso. La salvación, por no perder la esperanza, está a sólo tres puntos.

Si las molestias de Sergio mantienen en vilo al españolismo, hasta terminado el calentamiento fue Pochettino quien zozobró con otro de sus futbolistas franquicia: Verdú. Superó la prueba, fue de la partida y resultaría fundamental para que su equipo sumase tres puntos. Otro que se ha ganado la confianza del técnico perico es el joven Cristian Gómez, que repitió de titular y que participó así del segundo triunfo consecutivo de los suyos. Pero fue todo lo contrario, alguien que aparecía en la alineación (en este caso del Racing) tras un partido de suplente, el que se reivindicó como nadie en su escuadra: Adrián fue el mejor de los racinguistas, y lo demostró en la jugada del 0-1, en el minuto 11, cuando aprovechó una pérdida de balón por parte de Amat para trazar una jugada tan fugaz como la felicidad a la que aludíamos, para ceder a Stuani para que marcara entrando desde atrás.

El Racing ya tenía su recompensa. Sus tres puntos virtuales. Su llamada al gol había obtenido respuesta a la primera, a sabiendas de que el balón le duraría menos en los pies que la batería en un móvil de última generación. Mientras, el Espanyol activaba ya su servicio de mensajería con pases, juego combinativo y posesión, pero por lo pronto enviaba llamadas perdidas con disparos desde la frontal -primero Verdú, luego Sergio y después Uche- que atajaba Toño. Hasta que el mediapunta de l'Eixample, Verdú, activó su aplicación: la sociedad que forma con Sergio, con pared incluida y remate colocado a la escuadra, intachable, que significó el 1-1 y abrió el partido para el Espanyol. Era el 26' y pasaron sólo siete minutos para que Coutinho, en el quinto intento perico desde lejos, enviara esta vez sí un potente chut apartado del alcance de Toño. Suspiró el Espanyol, que acabaría ovacionando a su efímero crack brasileño (otra felicidad vista y no vista) y bajó los brazos el Racing.

Gullón, expulsado.

El partido, de ahí al descanso, deparó algún momento futbolísticamente delicioso como la estrategia ensayada por Pochettino en los córners (balones al primer palo y peinados atrás) y otros dolorosos como la lesión de Sergio. Y en la reanudación, cuando el Racing trataba de apretar de un modo baldío, Gullón se ganó la segunda amarilla. Jumento.

Salvo una ocasión de Kennedy, terminó ahí el encuentro. Los de Álvaro no supieron reaccionar con diez como sí lo había hecho el Espanyol a través de sus peloteros, y a los blanquiazules les hizo falta muy poco para mantener el resultado. Y para sentenciar. Así fue como llegó el 3-1, de Héctor Moreno, a 11 minutos del final. Vuelta y vuelta. Europa pudo con la crisis. No es economía. Es el Espanyol-Racing.

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