Cúmulo de fatalidades
El Atlético perdió un partido que era clave en sus aspiraciones ligueras por entrar en Champions. Encajó un gol en propia puerta, falló un penalti... Todo se le volvió en contra ante un contrario que se le suele atragantar en Palma


Grave tropiezo. Cada vez queda menos para el final de Liga y la distancia con el cuarto puesto no sólo no se reduce sino que aumenta. El partido ante el Mallorca era el termómetro para saber por lo que peleará el equipo en esta recta final de temporada. Pues la derrota complica mucho la clasificación para la Champions, el gran objetivo del ejercicio. El Atlético lo intentó, pero hay rivales y estadios que parece que se atragantan desde el principio. Y el Mallorca, en la isla, es uno de ellos.
Estadísticas. Porque sólo así se puede entender que el Atlético rematara 25 veces por 10 de su rival y acabara perdiendo. Sólo la falta de acierto y el buen encuentro de Aouate pueden explicar que el Mallorca tirara cuatro veces entre los tres palos e hiciera dos goles y el Atlético rematara ocho y marcara uno. Por no hablar de que Godín se marcó un gol en propia meta y que Falcao erró un penalti que hubiera puesto más factible la remontada. El Atlético sólo había logrado una victoria en Palma en los
últimos siete partidos. Hay campos en los que todo se hace muy complicado.
La maldición del penalti. Por no hablar de la otra maldición, la de los penaltis en el club madrileño. De los ocho jugadores en la historia del Atlético en Primera que habían marcado los cinco primeros consecutivos, sólo tres habían anotado el sexto. Fueron Ramiro, Luis Aragonés y Dirceu. Ellos anotaron el sexto, cosa que no pudo hacer ayer Falcao, quien falló el primero como jugador rojiblanco. Había lanzado cinco en Liga y uno en Europa League. Luego consiguió un gol de crack.
Primera derrota. Con todo esto en contra, el Atlético del Cholo encajó su primera derrota liguera fuera del Calderón, después de cuatro victorias y cuatro empates. Tarde o temprano tenía que llegar, pero parece que ha sido en el momento más inoportuno. El Atlético no puede perder más puntos si quiere jugar una competición europea.
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Caparrós. Por si todo esto no fuera poco, en el banquillo rival estaba Caparrós, quien pudo ser el inquilino del banquillo rojiblanco. Particularmente me gustaba esa apuesta. Caparrós no engaña a nadie: lucha, pelea, carácter, intensidad... Siempre saca un buen rendimiento a todos los equipos que entrena. Ayer el Mallorca tuvo dosis de fortuna, pero el conjunto balear le hizo el partido muy complicado a los madrileños.
El cansancio. El Atlético, además, sí nota el cansancio de jugar Liga y competición europea con una plantilla justa de efectivos. Sí hay que reconocer que el equipo, gane o no, nunca le pierde la cara a los partidos. Lo intenta y lo vuelve a intentar. Aunque a veces esto no sirva. El miércoles viene el Athletic. Prohibido fallar ya.



