Cazorla se salta el guión

Liga BBVA | Real Madrid 1 - Málaga 1

Cazorla se salta el guión

Cazorla se salta el guión

Marcó un golazo de falta en el tiempo añadido y el Málaga se llevó un punto. Benzema había adelantado al Madrid con una asistencia de Cristiano.

A falta de descubrir nuevos métodos de supervivencia, el Málaga escapó con vida del Bernabéu de la única forma posible: empatando en el tiempo añadido. Otras fórmulas habían resultado fallidas incluso para el propio Málaga (0-2 al descanso en la Copa). Los casos están catalogados y la etiqueta cuelga de un pulgar del pie de cada víctima: no marcar es suicida y hacerlo pronto es invocar la hazaña del Madrid. Sólo queda perder por la mínima, resistir al máximo y marcar justo al final, sin tiempo para que el Bernabéu se organice. Eso hizo Cazorla.

Su golazo por la escuadra pilló a medio Madrid imaginando la cena y a media grada pensando en desaparcar. Tan importante como la ejecución de la falta fue el momento en que llegó. Y la suerte. El Málaga había salido bien librado de varios arreones de su adversario que, en condiciones normales, hubieran impedido la intriga. Pero estas historias se escriben así. Talento, fortuna y estadística. Ya se sabe. No hay nada que tanto amenace ruina como la felicidad.

No diremos que Casillas fue culpable del gol, pero en sus varios fallos anteriores dejó pistas de una humanidad a la que ya no estamos acostumbrados. Tampoco es frecuente que Benzema se deje migas en la mesa. Y ocurrió. Indicios, augurios; ahora nos queda claro.

Lo cierto es que hasta el 90' parecíamos encontrarnos con el guión de tantas veces. Dinamita contra buenas palabras. Del Málaga también creíamos saberlo todo. Cuando el balón llega a los de arriba asoma el sol. Sin embargo a esas acciones siempre les falta algo: un metro de más, uno de menos, reposo, maldad. En bastantes ocasiones da la impresión de que el Málaga se da por satisfecho con llegar al área, como si su delantera fuera estrictamente vegetariana y no aceptara más sangre que la salsa de tomate.

De esa dificultad para culminar el éxito, al menos contra el Madrid, participan desde Caballero hasta Rondón. Y hasta el último minuto creímos que también Cazorla. Su gol le distingue de los compañeros con chispa pero sin fuego.

Asistencia. Nadie hubiera supuesto el desenlace cuando el Madrid se adelantó a los 34 minutos. Encerrado en la izquierda, el pase de Cristiano conjugó la precisión y la potencia que se pide a un lanzamiento de falta. La diferencia es que el objetivo no fue la escuadra, sino la frente de Benzema. El mérito del rematador fue anticipar aquello, pensar que Cristiano podría centrar sin sitio y entender que aquella parábola acabaría en su cabeza.

El Málaga se defendió angustiosamente durante muchos minutos y habrá quien reclame algún penalti a favor del Madrid. Pero no fue eso. Fue la ley de la gravedad. La manzana un millón no cae en el cesto. Cae en tu cabeza.