La servilleta de Rexach merece un sitio en el Museo del Barça
Hay ofertas de medio mundo por el documento.


El 14 de diciembre de 2000, Pep Guardiola cumplía una década como jugador del Barça. Ese mediodía, en el restaurante del Club de Tennis Pompeia, en plena montaña de Montjuïc, se reunían en una comida de trabajo Josep Maria Minguella, presidente de ese club de tenis y quien había financiado la prueba de Leo con el Barça; Horacio Gaggioli, que era quien había hecho el contacto con el chaval y su familia, y Carles Rexach, secretario técnico del Barcelona.
Recuerda Gaggioli que "en un momento de la comida, ante la demora por parte del Barça en darnos una respuesta, le planteamos José María y yo a Rexach que si veía que el chico no interesaba al Barça, que nos lo dijera. Que nos buscaríamos la vida y que no pasaba nada. Entonces, Charly, que es un tipo con golpes geniales, cogió una servilleta de la mesa, le pidió un bolígrafo al camarero y escribió un documento que cambiaría la historia del Barça".
Este documento ha estado siempre en manos de Gaggioli, que lo guarda en una caja fuerte y que saca muy de tarde en tarde (fue fotografiado en medios argentinos y en La Vanguardia hace años).
Reconoce Gaggioli que ha tenido ofertas millonarias para adquirir esta servilleta. Le han ofrecido dinero de Japón, de Estados Unidos y de casas de subastas y memoriabilia de Inglaterra. Pero las descartó.
"El sitio de este documento está en el Museo del Barça, tiene para mí el mismo valor que el acta fundacional de la entidad firmada por Joan Gamper", asegura.
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Contactos. Jordi Penas, director del Museo del Barça, ya ha contactado con Gaggioli y han sentado las bases de la cesión del documento, para el que sólo falta el visto bueno del jugador. No en vano, este es un elemento del que se puede sacar un enorme rendimiento en merchandising y que puede generar ingresos.
Que Rexach tuviera la genial idea de firmar en una servilleta fue la reacción ante lo que Charly había visto en los campos de tierra donde entrenaba a prueba Leo con el infantil B. "Con 10 minutos me bastó para saber que era un crack", dijo Rexach, mientras que Migueli aseguró que "solo con verle supe que era especial". No obstante, muchos directivos se opusieron a esta apuesta. "De no ser por Juan Lacueva, que pagó las primeras inyecciones de su bolsillo, Leo no estaría en el Barça", recuerda Gaggioli.



