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Unai asume el adiós y peleará hasta el final

Emery se marchó el domingo de Mestalla pasadas las nueve de la noche, tres horas después de que finalizara el duelo ante el Mallorca y la afición mostrara su descontento por el empate con una mayúscula pañolada. El técnico se había reunido con el presidente Manuel Llorente y después con su entorno más cercano. Es consciente del desgaste que sufre su figura de cara al público en este su cuarto año y asimila con naturalidad un fin de ciclo, pero ni mucho menos tira la toalla para salir por la puerta grande.

<b>TOCADO, NO HUNDIDO. </b>Lo dice en su libro: "Cuando caigo, reboto y me levanto". Así es Unai. Su futuro está cada vez más lejos de Mestalla, pero eso no le inquieta ahora.
Conrado Valle
Delegado en la Comunitat Valenciana
Delegado en la Comunitat Valenciana de Diario AS, al que llegó en 2010 para seguir y contar la actualidad del Valencia CF, al que sigue como periodista desde 1998. Pero le leerás artículos de cualquier club valenciano y de múltiples disciplinas deportivas.
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Focos apagados, vestuarios recogidos y calles adyacentes ya limpias. Unai Emery abandonó el domingo el estadio de Mestalla pasadas las nueve de la noche. Pese a que el partido contra el Mallorca finalizó a las 17:48 horas, el técnico no se marchó del recinto hasta tres horas después. Lo hizo dándole aún vueltas al porqué de un partido que el Valencia tenía controlado por juego y resultado terminó con una pañolada de las que cuesta abstraerse. El desencuentro entre afición y equipo es cada día más palpable y muchas de las miradas apuntan al banquillo. Por ello Emery asume, y lo habla con su entorno cada vez con mayor naturalidad, que el fin de ciclo está a la vuelta de la esquina, en mayo concretamente, aunque morirá con las botas puestas y se marca como objetivo personal y colectivo salir airoso y por la puerta delantera de Mestalla: con la tercera plaza bajo el brazo por tercer año consecutivo y habiendo peleado con todas sus fuerzas por la Europa League.

Ayer a primera hora ya estaba el técnico de Hondarribia trabajando con los suyos en Paterna. La tarde de antes se había reunido primero con Manuel Llorente y Fernando Giner; después, tras ofrecer la rueda de prensa en la sala de Mestalla, continuó reflexionando sobre el partido y la situación por la que atraviesa el equipo con su cuerpo técnico. Y con unos y otros habló lógicamente de la pañolada de la afición de Mestalla. Entiende por ella que el final de su etapa blanquinegra está cada vez más cerca. Que el cuarto año en el banquillo ché conlleva un desgaste y que el respetable perdona ya poco o nada a estas alturas de relación. De hecho comentaron que la grada comenzó a silbar por algunas pérdidas de balón cuando el Mallorca no había marcado ni el primero de los dos con los que logró el empate. Llueve sobre mojado y comparta o no los motivos de tal distanciamiento, lo empieza a tener asumido Emery.

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Pero lo dicho, ayer a primera hora Emery volvía a sacar fuerzas de flaqueza y a comenzar a pensar en el PSV Eindhoven. Unai es de los que se levanta rápido tras las caídas. Esa sí es una virtud que tiene. Le restan dos meses por delante para que si llegado el caso tuviera que dar por concluida su etapa en el Valencia -que es lo que piensa y lo que parece- lo hiciera de manera honrosa e incluso exitosa, dado que la Europa League sigue en el horizonte competitivo. Y se afanará en ello. Entre otras razones porque su pan también tiene que ganárselo y amén de cumplir objetivos en el Valencia, haciéndolo tendrá más ofertas de trabajo para el curso próximo.

Cierras filas. La cúpula dirigente lanza en conversaciones privadas y públicas un mensaje de apoyo al entrenador y tranquilidad. De hecho apuntan, respecto a la reunión de Emery con Llorente y Giner (todo sea dicho habitual en los encuentros de Mestalla), que fue un refuerzo a su figura y que lo contrario hubiera sido mantenerla sin el entrenador presente. Ello no quita que estén es "muy" preocupados con el rumbo que está tomando el equipo en Liga. Los bajones que sufre en los partidos se está traduciendo en que el colchón con el cuarto va a menos. AS ya les informó tras la derrota contra el Sevilla de la inquietud que reinaba entre los consejeros y el miedo a perder la tercera plaza. Vuelve a recordarse la importancia de tal puesto y aúnan fuerzas los dirigentes para "no pegarnos tiros entre nosotros porque nos mataremos", como apuntaba ayer una de las fuentes consultadas por este diario.

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