Liga BBVA | Espanyol

Este Espanyol sí chuta

Metamorfosis en siete días: ante el Rayo, cinco goles y 17 remates.

<b>CON EL BALÓN. </b>Kalu Uche abandonó el césped con el balón del partido, obsequio por su 'hat-trick'.
Iván Molero
Redacción de AS
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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Aritmo de rock -con la versión moderna del himno perico- ingresaron en el campo los jugadores del Espanyol el domingo. Y, como contagiados de ese ritmo, en el minuto 9 ya ganaban 2-0. Una intensidad que mantuvieron durante todo el partido para golear, 5-1, a un Rayo Vallecano que llegaba a Cornellà-El Prat con la vitola de equipazo, en juego y resultados. El desarme de los franjirrojos, quienes sólo dos semanas antes habían tuteado al Real Madrid, evidencia aún más la metamorfosis experimentada por los pericos de domingo a domingo.

En el Bernabéu, el Espanyol tan sólo remató una vez a puerta y cuatro fuera. Contra el Rayo Vallecano, el balance es espectacular: diez remates a puerta y siete fuera (17 en total). Y, lo que es mejor, efectividad. Hasta hace dos días, los blanquiazules necesitaban rematar 12,5 veces para marcar un gol. Ese hambre se evidencia también en otro guarismo: los pericos ganaron en posesión al Rayo, pero por un estrecho margen (51,55 por ciento ante 48,45), lo que demuestra que, a la que tuvieron el balón, los pericos fueron a por todas. Sergio García resultó clave.

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Agresividad. Había pedido Mauricio Pochettino a sus jugadores que fueran "agresivos" ante los vallecanos, y estos respondieron: en la mediaparte del domingo, llevaban cometidas tantas faltas (14) como en todo el encuentro ante el Real Madrid. Acabaron realizando 26, y eso que el resultado ya era del todo favorable.

El único matiz mejorable sigue siendo el defensivo. Kiko Casilla tuvo que intervenir ocho veces, siguiendo en el promedio de los últimos partidos. Aunque la sensación fue otra.

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