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Regreso a la normalidad

Liga BBVA | Racing 0 - Barcelona 2

Regreso a la normalidad

Regreso a la normalidad

Leo Messi, ajeno a las polémicas, vuelve a poner el fútbol. El Racing no disparó ni una vez entre los tres palos. El Barça mantiene el tono y el juego.

Ajeno al ruido que satura las salas de prensa a causa de las decisiones de los comités, de las bravuconadas de exdirectivos y a los agrios cruces de declaraciones, el Barça volvió a lo suyo: a la pelota, al terreno de juego y al caudillaje de Messi. Guiado por el mejor jugador del mundo, el Barça no tuvo dificultades en aislarse de todas esas interferencias mencionadas y ganar tres puntos sobre un terreno de juego que dejaba mucho que desear, ante un rival excesivamente duro atrás y trágicamente inofensivo delante.

No fue el de ayer en El Sardinero un partido para recordar. Fue simplemente el regreso a la normalidad tras una semana que amenazó con dejar el fútbol en segundo término. Incluso la genial actuación de Messi y sus compañeros el miércoles ante el Bayer Leverkusen quedó capitidisminuida por la torpeza de los exdirectivos del club y el cansino debate arbitral al que se sumaron con fruición los imprescindibles de la bulla.

La pelota volvió a poner a todo el mundo en su sitio. El Barça jugó un partido que ha disputado muchas veces estos últimos años. Ante un rival que maltrata su césped para crear dificultades añadidas, que se parapeta con 9 futbolistas en defensa y que eleva el listón del reglamento en las faltas para poner al colegiado de turno en una encrucijada en cada entrada.

De la mano de Messi, el Barça superó la prueba con solvencia y sin necesidad de apelar ni a la videoteca ni a la épica. De hecho, ante un rival que no chuta ni una vez a portería como hizo el Racing, es complicado perder.

Defensa de tres. Después de pasar mucho tiempo olvidada en el cajón, el Barcelona recuperó la defensa de tres. Probablemente, más como herramienta para acentuar la atención de los jugadores propios, que como un argumento táctico obligatorio para doblegar a un equipo cántabro que tiene toda la pinta de los elefantes moribundos que se alejan de la manada.

Desde el principio, la superioridad barcelonista en el centro del campo monopolizó el balón. No obstante, la acumulación de defensas ante Mario, junto al barroquismo de los delanteros del Barcelona, que se resisten a chutar de lejos, permitió al Racing superar el inicio del encuentro sin demasiados agobios. Sin pelota, pero sin sustos.

El primer aviso llegó cuando Iniesta, a los 22', envió un balón al larguero en una parábola cuya patente es exclusiva de los genios. Esa jugada encendió el ánimo del Barça y dos minutos después, Mario conjuró bien una internada de Fàbregas y, finalmente, otro nuevo desmarque del de Arenys fue culminado por Messi, que apareció en el área pequeña para marcar al más puro estilo de delantero centro clásico.

Tras el gol, el partido sólo cambió porque las entradas de los cántabros fueron a más, pero el juego seguía siendo catalán. A los diez minutos de la segunda parte, el colegiado se comió un clarísimo penalti a Alves y señaló uno dudoso a Fàbregas. Messi lo transformó dejando los 35 minutos restantes sin apenas más trascendencia que otro penalti escamoteado a Iniesta y un larguero de Cuenca.