"Me gustaría seguir los pasos de Ferguson; él es un referente"

Pochettino

"Me gustaría seguir los pasos de Ferguson; él es un referente"

"Me gustaría seguir los pasos de Ferguson; él es un referente"

rodolfo Molina

Sky Sports se acercó a Barcelona para explicar el milagro que se vive en el Espanyol. Un club con limitaciones financieras pero con una gran estructura deportiva. Al frente está Pochettino, que conversa como un entrenador de mucho peso y del que se empieza a hablar con admiración.

Sentados así parecemos 'Smith and Jones', ¿recuerda la serie de televisión? Siempre empezaban explicando una anécdota

¿Le cuento cómo conocí a Bielsa? Es una historia del año 1987. Marcelo estaba haciendo un recorrido por todo el interior de Argentina, viendo futbolistas de temprana edad y pasó por mi pueblo. Era una noche fría y estábamos todos ya en la cama. Llamó a la puerta de mi casa, ¡a la una de la mañana! Mis padres no sabían quién era. Les cuenta que trabaja en el Newell's Old Boys de Rosario pero a los cinco minutos no sabía qué más decirles a mis padres, ya les tenía convencidos para que fuera a hacer unas pruebas y les suelta, ¿podemos ver al niño?

¿A la una de la mañana?

Ya ves. Mis padres, todo orgullosos, le meten en la habitación. Yo estaba todo tapado y dice, ¿podemos ver el cuerpo? Me destapa mi madre y dice Marcelo: "¡Qué pinta de futbolista!". Años después, el día de mi debut con la selección ante Holanda, Marcelo era el seleccionador y me vio que estaba con mi mujer y mi hijo grande, Sebastián, dormido en el hall del hotel. Y me pide que le destape las piernas y se empieza a reír. "Mira - nos dice- os voy a contar un secreto: después de convencer a tus padres para que vinieras a hacerte una prueba, les pedí que me enseñaran qué planta tenías. Y dije: este chaval será internacional. En realidad, me miré con Jorge Griffa que iba conmigo y todo lo que vi fue un chaval gordito, con piernas gorditas".

Se sabe que Bielsa es uno de sus referentes, pero, ¿cómo se definiría como entrenador?

Estuve con Marcelo en Newell's Old Boys, primero en las divisiones inferiores, después en el primer equipo, salimos campeones de Argentina, después en la selección argentina. Me ha marcado mucho y quizás hay rasgos suyos que he interiorizado. Hay otras cosas que no, te digo con total humildad que somos dos personalidades muy diferentes. ¿Cómo me defino? Quizá otros sean mejores jueces, pero soy un entrenador, una persona con los pies en la tierra. Es verdad que se dice "dime de qué presumes y te diré de qué careces, ¿no?". Creo que me define el trabajo, intento ser humilde. Me gusta el buen trato al balón, el juego de asociación con ese toque de agresividad y de audacia que deben tener los equipos modernos. Hay que imprimir carácter y valentía a tus jugadores a partir de la confianza, la autoestima. Además la gestión del grupo es fundamental. Los entrenadores somos mitad eso y mitad directores de equipos, docentes, formadores. El entrenador debe responder a cientos de preguntas todos los días, así que mejor ser consecuente con lo que uno piensa: eso te ayuda a equivocarte lo menos posible.

O sea, casi como si fueran directores de escuela, vamos. ¿Cómo se comunica con el futbolista?

Debe ser una relación, una conversación fluida, sincera. Pero siempre marcando las distancias. No me gusta meterme en el vestuario, hay que dejarles su espacio. Y no sólo hablo de geografía: prefiero que exista cierta autogestión de ese espacio santo porque no son críos y hay que tratarles como lo que son, hombres maduros.

¿Qué valor hay que potenciar más al joven de hoy?

El futbolista debe ser listo para poder llegar antes, para entender lo que hace, para adaptarse a cualquier circunstancia. Los hay que nacen pillos y a esos se les reconoce en el campo y en la vida porque la afrontan con desparpajo, y lo ves sobre el césped también. Pero hablo también de la inteligencia emocional y de la que te ayuda a mejorar.

Es usted casi un mánager a lo inglés, como Mourinho o Guardiola.

Hay un director deportivo en el club, Ramon Planes, con quien tengo una sensacional relación y con una capacidad extraordinaria para lo que hace. Es verdad que uno siempre pone como ejemplo Inglaterra porque ahí respetan al entrenador con una visión amplia del fútbol, más allá del primer equipo. Inglaterra es el sueño de ese tipo de preparador, en el cual me incluyo, porque además son pacientes con los proyectos, dejan trabajar, tienen fundamentos diferentes al mundo latino.

¿Está el Espanyol, a menudo a la sombra del Barcelona, en los puestos que merece? ¿Es ese el nivel del club?

Las plantillas o proyectos se encasillan a menudo dentro de parámetros y acaban convirtiéndose en limitaciones. Soy un soñador innato, optimista, me gusta pensar positivamente y trato de trasmitir eso a los grupos. Los grupos, especialmente los jóvenes como el nuestro, necesitan entender que no existen los techos o que hay que buscarlos a partir de ambición y de los sueños. Quiero decir: tú tienes que soñar en alcanzar la luna y a lo mejor te quedas por el camino, pero hay que pedir siempre la luna. Eso trato de inculcar a mi grupo de trabajo y también al futbolista en particular. No hay que descontar nunca el poder de la mente. El reto te permite llevar esta idea a la práctica. El objetivo que impongo a mis futbolistas es el de conocer sus principales virtudes y sus defectos para poder mejorar. Pero por encima de todo que sus pensamientos, su cabeza, no limiten su proyección.

¿Su reto personal es la mejora del futbolista o es incluso más ambicioso?

Lo que me moviliza cada día que llego al entrenamiento es que el jugador se vaya haciendo un pelín mejor y mantener la ilusión del futbolista para que continúe mejorando. El éxito se alcanza de ese modo, como consecuencia de lo que hacemos día a día.

¿Y el objetivo del Espanyol?

No me he marcado ningún limite ni ningún objetivo, no me gusta hacerlo. Busco lo máximo y trato que el trabajo del día a día vaya surgiendo su efecto. Después es evidente que el nivel de calidad del grupo permitirá que estés más arriba o más abajo, pero mi trabajo es tratar de potenciarlo al máximo y que el grupo, dentro del nivel que pueda tener, se exprese en su máxima producción.

Se le ha relacionado hace unos días con el Real Madrid y habló del pijama perico de sus hijos.

No suelo ser una persona de mensajes que la gente quiera escuchar o para quedar bien. Lo que digo lo hago con sinceridad. Lo más inteligente hubiera sido dejarse querer por lo que en definitiva son rumores, sin nada cierto detrás, pero contesté con la realidad. Puedes llamar a mis hijos y preguntarles porque es así: son pericos, han mamado el Espanyol desde que nacieron y su padre profesionalmente podrá cambiar de equipo pero ellos seguirán siendo del Espanyol, como yo también seguiré siendo del Espanyol aun yéndome a otro lado. Cuando uno es entrenador sabe que al firmar ya el primer contrato está estableciendo su fecha de caducidad. Cuando uno está en su casa, en su club, como me siento en el Espanyol, me gustaría seguir los pasos de Ferguson. Espero que no se enfade por utilizar su nombre, pero es un referente por la línea que ha marcado, por sus decisiones, por la idea que tiene de club.

¿Están sus hijos avisados de que en este mundo uno no siempre está donde quiere el tiempo que quiere?

Dependemos de los resultados, ¿verdad? Está esto montado de ese modo y hay que entenderlo. Mis hijos seguramente no lo entenderán.

Usted sabe que los aficionados del Espanyol dicen que la vida post-Pochettino será amarga.

Siempre vendrá alguien que podrá sustituirte, nadie es imprescindible. Ni cuando los grandes futbolistas han dejado un equipo éste ha caído en desgracia, se siguen ganando partidos, títulos. El cariño que nos une nos confunde, pero la vida sigue.

Perdió el domingo ante el Zaragoza pero no se esconde: aquí estamos comiendo en el centro de Barcelona. ¿Cómo es usted tras la derrota?

Soy más humano todavía, trato de dar la cara más cuando pierdo que cuando gano: cuando ganamos prefiero interiorizarlo más y aparecer menos. La gente debe saber que perder es parte del juego. Enfrente hay otros que compiten.

Como por ejemplo, el Getafe, su rival hoy. ¿Cómo se puede remontar el vuelo tras caer contra el colista?

En el fútbol, tienes que tratar de ser siempre el mejor. Todo lo que depende de la voluntad lo debes tener, se presupone, y tienes que ponerlo al servicio del equipo. Luego está el juego, y ahí es donde tienes que intentar ser mejor que el adversario.

¿Con más sacrificio se puede superar al Getafe o a cualquier otro rival?

En el caso del Getafe, son sólidos, fuertes, con experiencia. Se han reforzado en cantidad y calidad, disponen de delanteros rápidos y con pegada... Es un equipo que me gusta y que nos creará muchas dificultades si no vamos con intensidad. Espero un partido frío por el ambiente, pero sobre todo por el clima de Madrid. Lo importante es que el equipo sepa qué se va a encontrar.

Eso sí, sin Verdú.

Es el brazo ejecutor de nuestra filosofía. Lamentamos su baja, pero lo superaremos.