Anclado en la tercera plaza
Golazo de Feghouli. Autogol de Botía. Jonas endulzó la victoria. Primer triunfo ché en Liga en lo que llevamos de año. Guaita volvió a la titularidad.


Lo del Valencia de Unai es como el tópico de los matrimonios con el paso de los años. Pocas veces sorprende con noches de champán, rosas y velas, aunque es respetuoso y fiel con lo de ser tercero en Liga. Ayer el Sporting de Gijón se marchó goleado de Mestalla sin apenas darse cuenta. Se llevó cuatro, como pudiera haberse llevado sólo dos o por contra hasta cinco. La cuestión es que los de Tejada salieron a jugar con tufillo de derrotados y se fueron a casa perfumados por Feghouli y Jonas.
Al Valencia le bastó con ser constante y estar ordenado en todas sus líneas para que el partido cayera de su lado por el peso de la calidad. No hubo resaca copera. Tampoco el Sporting le apretó mucho para que la tuviera. Los ché se reencontraron con la victoria en Liga (primera en lo que llevamos de 2012) en una jornada más que propicia para sus intereses. Los que deberían inquietarle en la pugna por la tercera plaza hacen bueno el refrán de "arrancada de caballo y parada de burro". Ya son ocho los puntos que le saca al quinto y a este paso la suya también tiene visos de ser una Liga corta. Todo lo contrario que la del Sporting. A los de Tejada se les va a hacer un mundo salir de donde están, más si hacen partidos como el de ayer. No es que lo hicieran tan rematadamente mal como terminó pareciendo a tenor del resultado, pero en verdad no estuvieron cuando el partido les invitaba a meterse en el mismo.
El Sporting salió a defenderse y en ningún instante supo qué hacer con la pelota. Ahí radicó uno de sus males... y les perduró durante todo el encuentro. Lo difícil para los che era atinar con el primero. Emery lo intuía desde antes de salir de casa y por ello modificó su habitual esquema. La cuestión era abrir la lata y con tal misión formaron de inicio Soldado y Aduriz. Jugar con dos delanteros de cierto pedigrí no sólo da más presencia en el área, también condiciona a los defensas. Les marca de cerca. Cazador cazado. Ello fue lo que hicieron en el gol, perdón por quedarme corto, golazo de Feghouli.
Cuando Mathieu levantó la cabeza para buscar a quién centrarle el balón, entre Soldado y Aduriz se llevaron a la carrera tras ellos a cuantos defensas había por los alrederores del área y allí que apareció como de la nada el argelino. Señalado por el propio Unai en el vestuario del Camp Nou por su 'autoexpulsión' el pasado miércoles en Copa, Feghouli empotró el balón en la portería de Juan Pablo con potencia suficiente como para cargarse una o dos butacas de no ser porque había red. No quisiera pasar de párrafo sin destacar el pase en profundidad de Tino Costa a Mathieu que inició la jugada.
Ese gol comenzó a dejar en evidencia las vergüenzas del Sporting. Sólo De las Cuevas parecía saber qué hacer con la pelota pero como quiera que al alicantino le llegaba a cuentagotas, Guaita vivió con paz y sosiego su vuelta a los terrenos de juego. El Sporting erraba en el primer pase y el cortocircuito era permanente. Ni tan siquiera la apuesta de Tejada, colocando a Ayoze de lateral izquierdo a raíz de la lesión de Canella, sirvió para algo. Si el técnico buscaba algo de fluidez en el manejo del balón y profundidad... agua.
Pero cosas de este Valencia, el Sporting levantaba la cabeza, miraba el marcador y se veía vivo. En parte porque Juan Pablo estuvo colosal a disparo desde la frontal de Tino y también porque el Valencia fue 'justo' y no hizo gol en un mal señalado libre indirecto en el área por cesión de Gregory a su portero. Lo dicho, sólo un gol separaba a ambos. Colunga al campo y Bilic, también. De perdidos al río... y de cabeza que se fueron. Apareció Botía y mató el partido mas que le pesara. Gol en propia puerta del central y misión ya casi imposible para los suyos. Las cosas como son: el Valencia no merecía vivir en el 'ay' que siempre acompaña al 1-0.
Curiosamente, las mejores ocasiones del Sporting hicieron acto de aparición cuando el partido parecía resuelto. Pero ni Barral ni Colunga anduvieron finos. Todo lo contrario que Jonas. El brasileño salió y se puso las botas. La tercera plaza parece que tiene dueño.
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El detalle: Jonas marcó y no lo celebró
El brasileño redondeó la goleada con dos tantos en los minutos finales del partido (saltó al campo a falta de veinte para el final). Suma tres en Liga y diez en lo que llevamos de campeonato. Pero ninguno de los dos los quiso celebrar. Por lo que comentó Unai, Jonas no atraviesa por un buen momento anímico y de ahí que no los festejara como acostumbra.



