Nelson: del calvario a la gloria por un derechazo
Luxación grave de tobillo, cartel de transferible permanente, amenaza de quedarse sin ficha, acusaciones de 'traición'... Nelson vivía en el fondo del vestuario bético, con ficha millonaria y papel de villano. Pero en un segundo se convirtió en héroe y esperanza de un Betis mejor.


Un córner, un derechazo... Y en un segundo, la locura. Su gol al Athletic, de tres puntos, ha transformado a Nelson de aquel villano que cobraba una millonada sin jugar y chivaba las alineaciones, al héroe de un buen trozo de permanencia, a posible jugador de la Eurocopa y a valor en alza para que su traspaso deje buen dinero en Heliópolis.
Nada hace dos meses hacía presagiar esta metamorfosis. Nelson había viajado a Pamplona y a su situación extraña se le añadían unas imágenes en las que soplaba la disposición táctica del Betis al segundo de Osasuna, Alfredo. La opinión pública se le echó encima pero, con el club planteándose si sancionarle, Mel decidió el perdón. Fue el último episodio desgraciado de un calamitoso paso por el Betis. Fichado por Lopera en la campaña del descenso y fracasado en el primer intento para ascender, Nelson jugó en Osasuna el año pasado y lo hizo bien, pero una grave luxación de tobillo impidió que fuera cedido de nuevo. El Betis parecía dispuesto a desprenderse de él este verano incluso sin cobrar traspaso, sólo para quitarse de enmedio su millón de ficha. Y casi hasta le deja sin dorsal. Pero le dio el 22, que quedaba libre, para caso de urgencia...
Y la urgencia llegó. Nelson había jugado en Copa. Pero las irregulares prestaciones de Isidoro y Chica le abrieron las puertas de la titularidad liguera. Y de la gloria. El fútbol redime ya más que los confesionarios.
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"Había soñado con este gol"
"Os contaré una cosa que no vais a creer: había soñado durante toda la semana con este gol y el sueño se ha hecho realidad. Además, significando la victoria en el último minuto". Así se mostró el jugador portugués en la resaca de su resurrección como futbolista, en la que agradeció también la confianza y el cariño: "No era fácil entrar en el equipo después de tantos meses parado, he trabajado para ello. Pero gracias a Dios, y con la confianza de entrenador y el afecto de mis compañeros, ha podido ser. Me siento de nuevo futbolista".



