Jaque al Hércules y récord
El Depor golea y logra su octava victoria consecutiva.


Alicante pasará a la historia del Depor como el lugar en el que alcanzó la octava victoria consecutiva en Liga. Un hito que jamás en sus 106 años de vida había logrado. Ni el Superdepor de Arsenio, ni el campeón de Liga de Irureta, lo habían logrado. Sí este Depor de Oltra, que va completando estaciones en su retorno a la Primera División.
En el Rico Pérez no sólo dio un mazazo al Hércules sino a toda la Liga, que comprobaron que nada queda de ese Depor errático de principios de temporada. El de ahora es un equipo sólido que gana casi por inercia, apoyado en una trabajada presión y en la infinita superioridad técnica de algunos de sus futbolistas como Valerón, Riki o Aranzubía.
La victoria de ayer aparta casi definitivamente de su camino al Hércules. Nueve puntos más el golaverage, a estas alturas, son un jaque en toda regla. Y más viendo la forma en la que se produjo el triunfo. Porque el Hércules le suavizó mucho la tarea al Depor. Los alicantinos infundían respeto a los coruñeses. Más aún por ser el único equipo que ha vencido en Riazor.
Pero el Hércules salió ayer al campo derrotado, cabizbajo y con pies de plomo. O Mandiá no supo inculcar durante la semana que este partido era uno de los importantes o es que los jugadores le hacen poco caso. Porque los primeros 45 minutos no fueron dignos de un equipo que quiere luchar de igual a igual con otros candidatos al ascenso. Imprecisiones, errores tácticos, rigidez, desmotivación... Y eso no tiene nada que ver con qué el Depor tenga jugadores con mayor calidad que el Hércules.
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Desarrollo. Los de Oltra olieron la desconfianza local y eso para un equipo que va en plena velocidad de crucero es un caramelo muy goloso. Valerón no tuvo que sacar su mejor repertorio ayer para brillar como siempre. El primer gol llevó su firma. Control, regate y pase al hueco a Riki. El de Aranjuez no perdonó con un zurdazo ajustado. El Hércules era una calamidad y Riki volvió a rozar el gol con un tiro al palo. Llegar al descanso con desventaja mínima era un milagro para el Hércules pero un error de Peña sirvió en bandeja el 0-2 a Bruno.
En el descanso, la sensación era desoladora pero el destino le dio una opción al Hércules de meterse en el partido. La entrada de Gilvan revolucionó a su equipo y de sus botas partió la jugada del 1-2 que materializó Urko. Nada más sacar de centro, sin saber cómo, el balón se le quedó botando a Gilvan en el área pequeña, para reventar la red y el partido. Incomprensiblemente quiso rematar de cabeza, haciendo un escorzo inverosímil que acabó en las manos de Aranzubía. Ahí se acabó el Hércules, que tuvo vida hasta que Salomao y Riki redondearon la goleada casi al final.



