Jiménez le pide al equipo dignidad y amor propio
El Zaragoza es un muerto viviente condenado al descenso, y al que le aguarda una larga agonía de tres meses y medio. De lo que se trata ahora es de que el equipo no se deje llevar. Por este motivo, los jugadores se reunieron en el vestuario durante casi dos horas. Jiménez les pidió dignidad.

La estocada mortal del Rayo ha empujado al Zaragoza a una terrible agonía de tres meses y medio, en la que la dignidad y el amor propio deberían imponerse al menos a las matemáticas para seguir peleando cada partido aunque todo esté ya perdido. Fundamentalmente, de dignidad profesional es de lo que estuvieron ayer hablando casi dos horas los jugadores en un encierro en su vestuario, con una fase intermedia de media hora en la que Manolo Jiménez hizo acto de presencia para armar un encendido discurso contra el miedo futbolístico y también para dejar muy claro que él no tiene ninguna intención de dimitir y que va a aguantar hasta el último día.
Desde su aterrizaje el 31 de diciembre, el técnico sevillano ha apelado siempre al compromiso -"No se puede salir a un campo a no competir. El que no esté dispuesto a ayudar que se aparte y no moleste"-, y ayer les volvió a advertir seriamente a sus futbolistas de que no va a permitir que el equipo se deje llevar de aquí hasta mayo. Manolo Jiménez es el primero que asume que el tercer milagro consecutivo del Zaragoza es ya un imposible, pero, como siempre ha dicho, "si tenemos que morir, que sea de pie, nunca de rodillas".
Destrozado.
El Zaragoza es un equipo destrozado física y psicológicamente, acaso con el peor déficit de calidad en seis décadas, y con unos números que mueven al sonrojo. Pero eso no exime de responsabilidad a los jugadores, por más que aún no hayan cobrado -parece que lo harán en breve gracias al dinero desbloqueado del contrato de Mediapro-. Los futbolistas son los primeros que no quieren rendirse en febrero, y así se lo dijeron ayer todos a la cara, pero las palabras han dejado de tener validez en este club. De aquí a mayo, o hasta que todo se consume, los hechos dirán hasta dónde alcanza la dignidad de este grupo.
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Una larguísima reunión en el vestuario
Largo conciliábulo ayer en la Ciudad Deportiva. En una reunión previa al inicio de la sesión de entrenamiento que se prolongó casi dos horas, a la que también asistió durante aproximadamente media hora el entrenador Manolo Jiménez, los jugadores del Real Zaragoza analizaron y hablaron sobre la delicada situación en la que se encuentra el equipo, colista y a diez puntos de la línea que marca la permanencia en Primera División.



