Barcelona | La intrahistoria

El Camp Nou tiene gatos desde 1987

El gato negro del Camp Nou.
Moisés Llorens
Importado de Hercules
Actualizado a

Mediada la primera parte del último partido disputado en el Camp Nou ante la Real Sociedad (2-1), un gato negro salió zumbando de uno de los fondos y corrió como nunca para encontrar un sitio seguro donde resguardarse. Ágil, rápido y en forma, el animal sorprendió a casi todos los presentes, aunque los que habitualmente trabajan en las instalaciones azulgrana saben que es sencillo cruzarse con varios de ellos cuando la actividad diaria llama a la tranquilidad en las entrañas del recinto culé. Pese a todo, el gato negro del pasado fin de semana no es el único que ha tenido protagonismo esta temporada en Can Barça. El lunes 28 de agosto, uno bicolor (blanco y negro) también se presentó en sociedad. El Barça jugó ese día, dado que el viernes anterior (día 25) había disputado la final de la Supercopa de Europa ante el Oporto en Mónaco (2-0). Visitaba el Villarreal el estadio azulgrana y los castellonenses acabaron barridos por los azulgrana, consiguiendo la primera manita oficial del curso (5-0). Los aficionados, en ambas ocasiones, celebraron con aplausos su irrupción en escena, reacción que, evidentemente, acabó por trastornar las intenciones de los animales que no era otra que posiblemente ir de caza. Sucede, según explican operarios que allí trabajan, que son necesarios para limpiar de palomas y posibles roedores que busquen comida fácil y huecos en los que encontrar la posibilidad de procrear de manera discreta, de ahí que en el Camp Nou desde hace más de 25 años colaboran dándoles a diario comida para que se mantengan sanos y fuertes. Las dos apariciones gatunas acabaron con victorias culés, siendo hasta el momento talismán para el equipo de Guardiola: dos presencias, dos triunfos importantísimos.

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