Internacional | Los secretos de la Copa de África

El rotundo fracaso del Marruecos de Gerets

Chamakh ha decepcionado.
Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

El padre de Pierre Aubameyang abrazando enloquecido al presidente de Gabón Omar Bongo, y no una sino tres veces, tantas como goles de las panteras negras a Marruecos en un partido ya inolvidable en la historia de la Copa de África. La fiesta, la locura. Gabón hizo seis de seis, algo casi impensable antes del inicio. El abrazo sentido al técnico de Guinea Ecuatorial Gilson Paulo de Paco, simplemente Paco, el que lo organiza todo en la Nzalang, desde guardar en su coche las maletas de los jugadores hasta preocuparse de que todo esté en orden. Guinea Ecuatorial acababa de ganarle a Senegal, y de repente emergió con fuerza en el panorama africano. Atrás quedaron tantos sufrimientos, tantos problemas. Es la Copa de África, un torneo distinto a todos. Tan distinto como para que un gol de un lateral del Langreo de Tercera División ponga un país patas arriba. Ese disparo de David Kily Álvarez a la escuadra senegalesa es otra de las imágenes de esta CAN. Tan distinto como para mandar a casa a Marruecos tras solo dos partidos. A la poderosa Marruecos de Gerets, para mí la selección con más técnica individual de la CAN. Arrasados en la segunda parte por la velocidad de Gabón y por su propio conformismo. Marruecos se estrelló en un fracaso inesperado, un fracaso muy superior al de Senegal. Y tanto marroquíes como senegaleses cayeron ante equipos inferiores, pero empujados por la pasión y por un país detrás. Es magnífico, el fútbol que nunca decepciona. Es una Copa de África que levantó del todo.

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