Pedro Martín, el delantero que se negó a ser defensa
Dejó su primer equipo porque no le ponían arriba

Tan claro tenía Pedro José Martín Moreno (Málaga, 16-01-1992) que lo suyo en el mundo del fútbol iba a ser marcar goles, que se le puede considerar un delantero por cabezonería. Siendo tan sólo un infantil de 12 años decidió dejar su primer equipo, el Puerto de la Torre, en el que jugó desde prebenjamín, por una sencilla razón: siempre le ponían de defensa y él lo que quería era jugar en punta, donde se deciden los partidos. Se fue al Tiro Pichón y en su debut marcó cuatro tantos. Ya ningún técnico se atrevió a moverle del área.
Lo que Pedro desconocía es que esa decisión sería la catapulta perfecta para su carrera. En su nuevo equipo fue donde el Málaga se fijó y le captó. Un fugaz paso, porque tras su única temporada allí le fichó uno de los ojeadores del Atlético.
De este modo, desde los 16 años lleva en Madrid vistiendo la rojiblanca. De su época de juvenil se queda con aquel derbi ante el Real Madrid en el que ganaron 3-0 con dos goles suyos. Su progresión ha sido vertiginosa: tras una temporada en Tercera, este año ha pasado a ser el goleador del filial con siete dianas. Entre medias, hizo parte de la pretemporada a las órdenes de Manzano. Su nombre empezó a sonar entre la afición ya que marcó seis goles en los bolos veraniegos del Atleti.
Dos personas se encuentran detrás de la madurez que está mostrando. La primera es Magdalena, su madre, a quien echaba tanto de menos desde que llegó a Madrid que hace unos meses se mudó para estar junto a hijo. La felicitación que recibió ayer de sus padres fue la más especial para Pedro.
La segunda es Milinko Pantic, su actual entrenador en el Atleti B. Con uno de los héroes del Doblete, el delantero ha progresado mucho tanto a nivel colectivo como individual.
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Delantero alto, un poco desgarbado pero de grandes movimientos, al serbio le recuerda "a Fernando Torres en los desmarques y en la forma de correr. Tiene algunas cosas de él". También le han asemejado, en otra comparación que le sonroja, con Ibrahimovic. El sueco es su gran ídolo, del que siempre intenta imitar su admirado juego de espaldas.
Querido en el vestuario por su gracejo andaluz, no se libra de las bromas de sus compañeros por su fama de despistado y sus grandes pies, que le hacen utilizar una talla 46 de botas. Si el Cholo le hiciera debutar en Primera cerraría el círculo que inició al estrenarse en Copa el 8 de diciembre ante el Albacete. De momento, Pedro ya ha dejado un hueco en su armario para juntar las dos camisetas. Estrenarse con gol sería el sueño perfecto para este joven delantero, que lo llegó a ser por pura cabezonería.



