La Real remachó al final
Con el 2-1, el Sporting rozó el empate en Anoeta.


Llegó, vio, venció... y se marchó. Y con eso se resume todo lo que se pudo ver ayer sobre el césped de Anoeta. El resto del partido casi sobra, puro fuego de artificio para el vibrante y brillante inicio de partido del centrocampista ofensivo David Zurutuza. No le hizo falta más al jugador pelirrojo de Rochefort. Aunque seguro que hubiera querido seguir hasta el final del encuentro, porque parecía en estado de gracia y hubiera aprovechado la locura de los últimos minutos, que dieron lustre a la victoria realista, para aumentar más si cabe su cuenta. Todo lo que tocó ayer Zurutuza lo convirtió en oro, en la luz que iluminó el camino para conseguir tres puntos que insuflan aire a la Real Sociedad, al tiempo que le quitan vida al Sporting y dejan muy tocado a su entrenador, Manolo Preciado.
Lo que tocó Zurutuza fueron dos precisos servicios de los igualmente inmensos de su compinche en la cancha Griezmann y Carlos Vela para poner 2-0 a la Real... ¡en dos minutos! En un abrir y cerrar de ojos desterró el eterno debate de que le falta gol y ser más decisivo. No se puede ser más en menos tiempo. Pero el rocoso central Gregory se encargó de noquear al hombre, sin lugar a dudas, más inspirado de la tarde donostiarra. Y por si acaso no tardó mucho. No fuera a ser que... En el minuto 4 entró como un toro de forma innecesaria y mandó al bueno de 'Zuru' al hospital con la nariz rota. Aunque Gregory tampoco pudo seguir en el partido. Y el colegiado González González sin pitar. Ahí se acabó todo lo interesante de la tarde... hasta casi el tiempo de descuento. Montanier introdujo en su lugar al más defensivo Markel Bergara y el partido cambió de color, con el conjunto astur al comando, algo que no se tradujo en apuros para los locales.
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Arreón final. La Real se limitó a guardar la suculenta renta que le regaló el Sporting y los asturianos sólo despertaron nada más salir de vestuarios con otro regalo, esta vez del joven central Iñigo Martínez, que volvía al once, a De las Cuevas. Con el equipo txuri-urdin en estado de shock, los de Manolo Preciado no supieron aprovechar su momento, en el que rozaron un empate y meterse de lleno en el partido, que salvó Claudio Bravo delante de Trejo. Ahí el Sporting lo empezó a ver otra vez todo negro, con muchos nubarrones, mientras la Real reaccionaba poco a poco y se quitaba el sopor de encima.
Y fue en los minutos finales cuando terminó despertar el equipo guipuzcoano gracias a otro partidazo del francés Griezmann y con otro arreón de furia con los que sentenció al Sporting con una goleada que pareció quizás excesiva. Y eso que tenía la pólvora mojada y toda la semana se había hablando de este déficit en Zubieta.



