Abel en el partido bisagra
El técnico examinará el gran momento del Betis


Algunos teóricos llaman a este inicio de segunda vuelta el 'partido bisagra' porque su resultado abre puertas y cierra otras, porque puede marcar el destino de los equipos de aquí a final de temporada. Hacia una salvación tranquila o incluso algo más, el mirar hacia arriba, para el Betis de Mel. Hacia un sufrimiento perenne o una época mejor para un Granada que, además, estrena técnico. El hombre del encuentro es Abel Resino, aunque cada día se convierta en más leyenda urbana aquello de "entrenador nuevo, victoria segura". Abel llega al Villamarín acompañado de su segundo Juan Sabas, histórico de Heliópolis y residente en Sevilla, gran conocedor de hoy para él equipo rival.
Otro partido bisagra entre Granada y Betis cimentó, hace justamente 364 días, el entonces inesperado ascenso rojiblanco. Fue un 3-0 en Los Cármenes, otra mañana fría que metió a los béticos en una crisis de la que salieron mucho más tarde pero mucho más fuertes. Y lo mismo, aunque con todavía peor bache, les ha sucedido ya en Primera. Tanta penuria ha convertido a los de Mel en un grupo salvaje que maneja varios códigos tácticos, que intercambia piezas y mejora incluso con los cambios. Entre esa versatilidad y los problemas físicos de Cañas se hace difícil acertar con una alineación que cambiará su dibujo y disposición dependiendo de si juegan el roteño, Jefferson o incluso Salva Sevilla en la medular.
Funcionará el Betis, eso es casi seguro, y contra ello deberá luchar el debutante Abel, que comienza en puestos de descenso y con el hándicap de tener lesionados al portero Roberto y al punta Uche, y también con el de hacer olvidar a un entrenador, Fabri, para el que hasta se pide una calle en la ciudad de La Alhambra. Le duelen los pies y sobre todo la cabeza a este Granada que acusa sin duda su sequía anotadora, es el equipo con menos goles a favor (apenas 12) de toda la Primera División. Abel cambiará el once pero sobre todo intentará variar la mentalidad de un equipo concebido durante muchos meses para contragolpear, así fue cómo le metió mano al Betis hace hoy casi un año.
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Betis y Granada no se miden en el Benito Villamarín en Primera desde hace 36 años (sí se han visto las caras en Segunda y en la Copa del Rey). El último choque en la máxima categoría se produjo el 28 de marzo de 1976 y el resultado fue muy claro a favor de los sevillanos (4-1), como ha ocurrido en la mayoría de enfrentamientos. Para los béticos marcaron Ladinsky en tres ocasiones y Eulate, mientras que para el Granada marcó Megido, que el año siguiente ficharía por el Betis. Los verdiblancos acabaron la Liga séptimos y los granadinistas descendieron al ser penúltimos.



