Con la soga al cuello
Villarreal y Barcelona tienen ya grandes urgencias.


Mira la clasificación Guardiola y no acaba de entender qué le pasa al Villarreal, sumido en una crisis de resultados lejos de El Madrigal que le condena a coquetear con el descenso. Hace lo mismo Molina y le cuesta entender que los culés anden con cinco puntos de desventaja respecto al Real Madrid, que podrían ser ocho al inicio del choque si el Zaragoza no repite la gesta de la pasada temporada.
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Unos y otros verbalizan respeto. Pep alaba el juego de Cani y Borja, ambos futbolistas con perfil Barça que serán los encargados de crear el ataque, apoyados por Bruno y Senna: roca pura. Preocupa, claro, el proceso febril de Diego López, que ayer se quedó en casa descansando tratando de sudar el gripazo. A la mínima que esté condiciones, jugará; si anda algo renqueante será el veterano César el que se ponga bajo el travesaño. No está Molina y compañía para pruebas extrañas. A todo esto, llegan los culés muy mermados de efectivos (viajan con tres del filial más Cuenca, que el martes será a todos los efectos jugador del primer equipo) y con el agotamiento físico y psíquico tras los Clásicos coperos de la última semana.
El Madrigal. De los 19 puntos acumulados por el Submarino hasta el momento, 16 los logró en casa, donde sólo perdió un partido (ante el Levante, 0-3), por lo que su fortaleza parece indiscutible ante su hinchada. Al Barça, ya se sabe, jugar lejos del Camp Nou se le atraganta bastante. Se dejó puntos en San Sebastián, Mestalla, San Mamés, Getafe y Cornellà-El Prat, por lo que se le acabó el cupo de pinchazos si quiere seguir vivo y poder revalidar el campeonato. Todos salen con la soga al cuello.



