Los hechiceros y el fútbol de África en estado puro

Gabón ya acoge la Copa de África. Un fútbol en progreso, cuna de historias increíbles. África en estado puro. Como la mayoría de africanos, en Gabón siempre se creyó en los poderes de los hechiceros. Cada vez que hay un partido importante, salen a relucir. Hay mil anécdotas. En 1983 en el estadio Bongo de Libreville, todos asistieron a cómo la selección utilizaba una marmita. Detrás del banquillo, un hechicero movía una cuchara gigantesca cada vez que el rival tenía la pelota. Dicen que funcionó. Poco después, en Bujumbura, el equipo local se enfrentó al Inter de Burundi. En la ida los rivales habían utilizado un gato que se colocó en la red. Para la vuelta los dirigentes gaboneses mataron a un gato antes de empezar. Y el Inter de Burundi fue eliminado. Futbolistas con huevos en los bolsillos del chándal antes del partido, un cerdo como mascota o bidones de agua sobre las cabezas, de todo se ha visto en el fútbol de Gabón. Aquello sigue, pero también el profesionalismo de muchas de sus estrellas. Ya a principios de los noventa llegó al Shell FC el brasileño Ruben Paolo, o al AS Sogara el francés Phillipe Goutbet. Mucho origen francés. Por eso no sorprende que hace poco se confiase en Alain Giresse como seleccionador. Y que estrellas del equipo vengan de allí. El delantero del Saint Etienne Aubameyang, autor del histórico gol que abrió el triunfo ante Níger. El muchos días héroe portero del Le Mans Ovono, el punta del Niza Mouloungui o el central del Lorient Manga. Ni siquiera necesitó Gabón un hechicero para ganarle a Níger. Un 2-0 cómodo, que supo a poco.



