Valero y Bruno, la chispa que arranca al Submarino
El Sporting se fue del partido dos minutos y lo pagó caro.

Para todo en la vida hay una primera vez y ayer Molina experimentó una de las experiencias que recordará siempre, el primer triunfo en Primera. Tuvo que esperar tres semanas, pero el de ayer llevaba implícito el premio de salir del descenso. En estos momentos el premio gordo de la lotería a la que opta el Villarreal. De nuevo la genialidad de Valero, que es la chispa que ha arrancado el motor del Submarino y que le da la vida, fue suficiente para doblegar a un Sporting que se fue dos minutos del partido y lo pagó caro.
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El choque comenzó con mucho respeto entre ambos, se tantearon, pero sin tomar riesgos que les condenaran a seguir en el pozo. El Villarreal poco a poco se mostró más agresivo y, sobre todo, empezaron a carburar los hombres de toque de Molina. Todo pudo cambiar si a la media hora Álvarez Izquierdo hubiera señalado un penalti sobre De las Cuevas, pero se fue al limbo y el Sporting se desesperó y desapareció. Y es que los de Preciado se fueron metiendo en su campo y ni con tres cambios ofensivos ofrecieron una mejor imagen.
Dos minutos. Si en la primera parte lo falló todo el Submarino, en la segunda en las dos primeras se adelantó. Ruben aprovechó la falta de contundencia de Gregory y de Botía para hacer un eslalon que recordó a Fernández Ochoa y en medio de la caraja, Valero se sacó un misil que puso el 2-0 y cerró el choque. Pero faltaba la perla de la noche, la dejó Bruno. Un golazo que puso la rúbrica a su enorme partido.



