Mauricio Pochettino

"Estamos cambiando la mentalidad de este club"

Mauricio Pochettino fue designado entrenador del Espanyol el 20 de enero de 2009, hace hoy tres años. El hispano-argentino quiso compartir con AS esta efeméride. Una charla reveladora y repleta de balances, de expectativas y de actualidad.

Mauricio Pochettino.
Abraham Martínez
Redacción AS
Redactor de Diario AS desde 2010. Cubre la información del Celta y del resto de la actualidad deportiva en el sur de Galicia. Le encanta ver y escribir de todos los deportes, y también locutarlos. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Santiago. Se defiende en francés, inglés y portugués. Obtuvo títulos oficiales que así lo acreditan.
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Cumple hoy tres años en el banquillo del Espanyol, con la Copa del Rey como sueño más realizable. ¿Es la eliminatoria ante el Mirandés su gran oportunidad como técnico?

Tenemos objetivos claros, palpables y reales. Estamos vivos en la Copa, el de vuelta va a ser un partido muy intenso y complicado porque Anduva es un campo que aprieta mucho. Y también en la Liga nos encontramos ante la posibilidad de sumar tres puntos ante un Granada muy peligroso, que ha hecho muy buenos partidos fuera de casa. Tenemos mucha ilusión tanto en la Copa como en la Liga.

Quizá por eso, vivos en esos cuartos y con una situación envidiable en la Liga, ¿es su mejor momento desde que es entrenador?

No sé si es el mejor momento, pero sí un buen momento, que nos hemos trabajado mucho, sobre todo los futbolistas. También hay una paz social que ayuda, la afición se siente parte de lo que está pasando hoy en el club, aunque siempre habrá discrepancias porque es imposible estar de acuerdo en todo. Este proyecto es bonito, tiene cosas positivas que ya se están viendo y otras que se están desarrollando.

¿Esa paz social ha hecho que cambie también el espíritu autodestructivo en el entorno que usted en alguna ocasión ha mencionado?

Estamos tratando de cambiarlo, intentamos generar una corriente positiva en el ambiente. Hay cosas que están muy arraigadas en la estructura y en la mentalidad, pero poquito a poquito vamos dando la vuelta. No es tarea de un día, sino del tiempo, y sobre todo posible con el apoyo de toda la estructura. Nos estamos acostumbrando a situaciones de vértigo en Cornellà, que demuestran que está cambiando la mentalidad: yo llevo 18 años en este club y es ahora cuando la afición cree que podemos revertir situaciones. Ante el Mirandés, marcamos tres goles en cuatro minutos después de 78 años. Contra el Córdoba se puso cuesta arriba pero creímos hasta el final. El día del Barcelona tuvimos fe y casi ganamos en el último minuto. Algo estamos haciendo bien para cambiar la mentalidad.

¿Y ha cambiado algo también desde que Ramon Condal es el presidente?

Es una línea de continuidad. Tiene algo de Dani, quien personifica lo que es el Espanyol, el presidente más laureado.

Donde no hay continuidad es en la plantilla. Sin Kameni, Cristian es ya el único jugador que estaba cuando usted asumió el cargo. ¿Era necesario?

Nos ha tocado lidiar con un cambio generacional, un cambio de política deportiva y económica. Todo va ligado. También una apuesta clara por la cantera, por la juventud. Hay jugadores que terminan su ciclo, que tienen una idea individual diferente a la idea del club.

¿Es el caso de Kameni? ¿Se ha ido por la puerta de atrás, como muchos otros?

Hay mucha demagogia en todo eso. Si echamos la vista atrás, en mi época estaban Francisco o Arteaga, por no incluirme a mí, que tampoco obtuvieron homenajes. Es la tónica de lo que pasa en todos los clubes. Cada uno se va como quiere irse y después recoge lo que siembra. Una persona que trabaja en este club está al servicio de la institución que le ha dado bienestar económico, un estatus social, la posibilidad de vivir en Barcelona... Eso va por encima de un jugador, un trabajador. Es la cultura española la que ha dado esto, y el Espanyol no se escapa a la realidad del fútbol en sí.

Tampoco se escapa a la realidad que el equipo se ha quedado sin delanteros por las lesiones de Sergio García, Álvaro y Pandiani. ¿Puede garantizar que se fichará un nueve?

La realidad indica que dos jugadores se lesionaron el mismo día, más la recaída de Pandiani. Todo hace indicar que ficharemos a un delantero. Me compete, aunque no debo hablar demasiado de ello, pues el encargado y experto es Ramon Planes.

¿Teme que suceda la misma historia de hace justo un año, con el cúmulo de lesiones y el bajón de resultados?

Son cuestiones, sobre todo la lesión de Sergio, que no preveíamos. A veces puede suceder cuando la carga de partidos, de estrés, es tan elevada. Estas bajas hacen que el potencial del equipo merme. Trataremos de disimularlo.

¿Esas lesiones obligan también a variar la idea de juego?

No vamos a cambiar la idea ni la filosofía, pero los caminos serán diferentes. Sergio, por ejemplo, teje muchas sociedades con Verdú o Romaric. Thievy, Álvaro o Weiss son futbolistas más profundos, de ir al espacio. Si perdemos jugadores que reflejan nuestra imagen de idea futbolística, en algo sí deberemos cambiar.

¿Entiende que Thievy dijera el martes que no se siente preparado para ser el nueve?

He estado hablando con Thievy y hay que entender que su forma de expresarse no es fluida, no tiene un español demasiado entendible y al salir de un partido en el que las cosas no te han salido bien, sufres más nervios y estás tocado anímicamente (hizo esas declaraciones justo después del Espanyol-Mirandés). A mí también me pasa. Hubo un problema de comprensión, tiene 19 años y debe crecer no sólo en el campo sino ante los medios.

¿Qué tiene Thievy?

Nos aporta cosas diferentes a las que tenemos en el equipo y en la Liga española: desborde, uno contra uno... ¿Dónde estaba Tamudo con 19 años? Quizá cedido en un Segunda. Enseguida pedimos a un jugador una madurez propia de los 26 o 27 años. Es normal que Thievy se ponga nervioso, pero con nuestra ayuda, estas cosas le harán aprender y mejorar. Hoy vuelve a ser el mismo chico feliz y con la misma confianza que hace unos días. No debe preocuparse, sino seguir creyendo en sí mismo. Es el mismo que le metió tres goles al Barcelona, que marcó al Sporting, que llevó de cabeza a Perea y a Godín, que exigió a Puyol y Piqué, quienes se preguntaban al final del derbi de dónde había salido ese jugador. Tiene un futuro muy bueno si consigue la madurez.

Ahora que menciona el derbi, ¿el 1-2 del Bernabéu refuerza su planteamiento que logró empatarle al Barça?

En ese sentido, ha habido reconocimiento de los profesionales. Es difícil el reconocimiento mediático cuando toda la atención va dirigida a elogiar al equipo más laureado, en este caso el Barça. Lo que hicimos tiene muchísimo mérito. El Barcelona no es el mismo en la mayoría de partidos que cuando juega contra el Espanyol o el Madrid: hay un componente emocional, sentimental, de ilusión y orgullo que le añade más mérito al empate.

¿Y qué opina de quienes dicen que el Espanyol sólo juega bien ante el Barcelona?

Me molestaría si eso lo opinaran los analistas serios, pero me causa risa si lo sostiene la corriente resultadista y parcial que sólo ve un equipo; es anecdótico, no me afecta.

Hablábamos del caso de Thievy, pero no es el único: ¿Cómo se gestiona un vestuario con tantísima juventud?

No me quiero dejar a ninguno, pero entre juventud e inexperiencia en Primera hay mucha gente que necesita el apoyo y la paciencia, entender que puede haber altibajos. Se aprende jugando y, sobre todo, con humildad y capacidad de escuchar y dejarse enseñar. Pero de la gente que les quiere bien, no de quienes les pasan la mano por detrás después de un buen partido o que les dicen 'qué cabrón (sic) es el míster que no te pone'. Deben tomar nota de quienes ves en los entrenamientos, en la alimentación, en el descanso...

¿Romaric, aún cedido, tiene cerca la renovación?

Romaric tiene que mejorar. La gente está contenta con su rendimiento, pero yo le voy a exigir todavía más porque tiene un potencial importante por desplegar. Desde dentro ves a un jugador grande de verdad. Le vamos a pedir más y él también debe exigirse más.

¿Dátolo es la cruz?

Llegó, se lesionó y no ha tenido continuidad ni un tiempo prudencial para demostrar su valía. Para mí, es un buen futbolista, internacional con Argentina, pero a veces no se entra con buen pie y los acontecimientos no vienen de cara.

¿Cuál es su mayor motivo de orgullo en estos tres años?

Hoy entras en Sant Adrià y la gente tiene claro que el trabajo y la seriedad son fundamentales. Lo importante es haber implantado esa dedicación, que cada uno sienta el proyecto como propio.

Usted concluye contrato en 2014. ¿Cuál es su sueño?

El sueño es consolidar un proyecto, una filosofía y que la familia del Espanyol tenga un comportamiento unificado. Que el club disponga de una buena situación económica para nutrirse de una gran cantera pero poder tener refuerzos que ilusionen a la gente donde no llegue esa cantera. Que juguemos en Europa, si puede ser cada año, estando entre los seis u ocho primeros de la Liga.

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¿Se ve aquí en 2014?

Yo soy optimista y me veo, aunque el entrenador es el primer fusil que salta cuando las cosas se tuercen. Esa inseguridad que me inculco saca lo mejor de mí, me moviliza, me hace ser inquieto. Siempre pienso que mañana se puede torcer y que todo lo que hagamos por mantener el fuego encendido es poco. En el área técnica y deportiva estamos avivando siempre esa llama.

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