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Benzema se cita con el Barça

málaga 0 - real madrid 1 octavos de final de la copa

Benzema se cita con el Barça

Benzema se cita con el Barça

El Madrid sólo pudo con el Málaga cuando entraron Özil, Marcelo y el francés, que decidió el duelo con un gol en el que falló Caballero. Arbeloa fue expulsado y se lesionó Khedira.

A la nueva ronda de clásicos que se avecina en las dos próximas semanas llegó el Madrid por un camino bacheado y sin ahorrarse futbolistas ni esfuerzos. Sin Özil, Marcelo y Benzema hizo funambulismo en La Rosaleda. Con ellos alfombró su clasificación. El Barça le exigirá otra alineación y otra actitud. También le pedirá más a Cristiano, tristón y sin ángel.

El Madrid, como en la ida, decidió pasar la noche abrazado al peligro. Y eso que invadió de salida el campo del Málaga, aunque no llegó a marcar el territorio, que una cosa es tomar posesión del partido y otra gobernarlo. Mourinho apeló al 'triángulo de presión alta', que suena a menos cobardón que trivote, pero no disfraza el mensaje. Al Madrid le tentó más conservar su renta que rematar al Málaga y se expuso demasiado. A Mourinho debieron entrarle ganas de cambiar otra vez a tres antes del descanso. Se conformó con dos, Khedira, lesionado en la mejor ocasión de su equipo en la primera mitad, y Kaká. Mientras el alemán engatillaba con la derecha, Sergio Sánchez dañaba su tobillo izquierdo. Kaká, en cambio, no sufrió más percance que su propia actuación, lejanísima de su precio. Le relevó Marcelo, cuyas burbujas no puede ahorrarse el Madrid. Tampoco las de Benzema.

Antes, el Málaga, sin demasiado arrojo, estuvo más cerca de Casillas. Eliseu tuvo fondo e intención por las bandas, especialmente por la izquierda, y como en el Bernabéu, cada pelota bombeada sobre el área tomó apariencia de lluvia radiactiva. El Madrid volvió a mirar demasiado al cielo, aunque esta vez encontró mejor fortuna. La pelota menos potable no fue capaz de dirigirla Van Nistelrooy. Y la más dulce topó con la cabeza equivocada, la de Seba Fernández.

En aquella zona pantanosa se manejó mejor el Málaga, patroneado por Cazorla, jugador que toca varios instrumentos. Desde el centro dirigió las operaciones sin demasiado acompañamiento: Isco es más jugador de ocurrencias (magníficas, por cierto) que de presencias y a Van Nistelrooy parece haberle abandonado esa energía de goleador implacable. Sus buenas intenciones estuvieron muy por encima de su velocidad de reacción. Sólo colaboró de verdad Eliseu, que alborotó mucho desde la izquierda y cuyos centros superaron a menudo la cordillera defensiva madridista.

La respuesta del once de Mou fue tibia. Xabi Alonso y sus dos mochileros corrieron mucho y crearon poco. Kaká, que va y viene, aunque siempre más cerca de la desesperación que de la esperanza, no fue lanzadera ni finalizador. Y anduvieron igualmente espesos Cristiano e Higuaín. Un cabezazo de Sergio Ramos y el remate relatado de Khedira resultaron una pobre ofrenda ofensiva antes del intermedio.

La reforma del descanso llevó a Özil al tridente y Coentrao al trivote, vencido a la derecha, territorio inhóspito para él. Y poco a poco el equipo fue cogiendo cuerpo y autoridad, mientras el Málaga adelgazaba en presión y respuesta. Özil, con sus depresiones y repuntes, está muy por encima de Kaká. Recorriendo el frente de ataque descolocó al adversario. Cristiano, que hace dos meses y medio marcó en este escenario tres goles en 14 minutos, perdonó un cabezazo a quemarropa que le adivinó Caballero e Higuaín, antes de marcharse, se apuntó un remate tan hermoso como ilegal (bien anulado su gol por fuera de juego).

Al Málaga se le fue poniendo cada vez peor cara y acabó desapareciendo de la eliminatoria en un lance muy poco airoso de Caballero. Özil le sirvió un pase profundo y preciso a Benzema, que buscó una rosca ajustada y le salió un remate flojo y descolocado que caminó insólitamente hasta la red tras colarse entre guantes y piernas de Caballero. Definitivamente es su año. Luego, la expulsión absurda de Arbeloa afeó el final, que ya no tuvo belleza ni emoción.