El Almería se llevó un punto en un recital de fútbol amarillo
La expulsión de Míchel fue determinante. Quini dio el empate.

No siempre jugar bien es sinónimo de victoria. Eso pensaron ayer en Alcorcón tras ver una segunda parte de los alfareros que rozó la perfección. Toque rápido, regates, pases inverosímiles... los de Anquela encerraron al Almería y dieron una lección de fútbol, pero no se pudieron llevar los tres puntos. La falta de acierto y los fallos arbitrales (dos penaltis clarísimos) lo impidieron.
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El Almería sabía a qué venía a Santo Domingo: defender bien y aprovechar sus ocasiones. Así en el primer tiro a puerta de los de Alcaraz el pichichi Ulloa batió a Manu desde dentro de área tras deshacerse de Agus.
Magia. Tras la reanudación Anquela no tardó en dar entrada a Miguélez y 'el brujo' no defraudó. Un gran pase suyo a Montañés obligó a Míchel a derribar al extremo. Penalti y segunda amarilla. Quini no perdonó y a partir de ahí el acoso del Alcorcón fue constante con un fútbol preciosista, pero sin lo más importante: el gol. Cuando el partido agonizaba llegaron las dos ocasiones más claras: Bernardello hizo una vaselina que se fue fuera y un balón que se paseó por la línea de gol sin encontrar un rematador. No hubo victoria, pero sí un gran espectaculo...



