Liga BBVA | Getafe 0 - Athletic 0

El Getafe mereció más

El Athletic sigue sin conocer la victoria en el Coliseum.

<b>PUGNA. </b>El getafense Barrada, que firmó un notable encuentro, corta una internada del jugador del Athletic Iraola.
J.A.de la Rosa
Redacción de AS
Actualizado a

El Athletic sigue teniendo su campo maldito de Primera División. Ya van ocho años y no sabe lo que es ganar en el Coliseum Alfonso Pérez. Tampoco con Bielsa, que jugó una partida de cartas con Luis García. Contra laterales que suben mucho, extremos puros y amplitud, contra tres en el medio, juego más directo y dos puntas. Todo ello dio como resultado cuarenta y cinco minutos discretos y sin apenas ocasiones de gol. Al menos esta vez los leones salvaron un punto porque el Getafe no acertó con la portería en la reanudación, no aprovechó las muchas opciones que tuvo a balón parado y acabó en reserva física.

Del duelo táctico del primer tiempo, que sólo dejó un par de tiros de Casquero e Iraola, se pasó a un arranque de raza del Geta que se fue a por el partido en la salida del segundo. Presionó arriba, robó con facilidad a un Athletic impreciso y a veces roto en ese tramo, y con la dirección de Barrada en los últimos metros tuvo el triunfo en veinticinco minutos de muy buen nivel futbolístico. Faltó el acierto rematador. Primero Miku la tiró arriba en una volea complicada, luego falló Rafa en una zona del campo que no le es familiar mandando arriba lo que parecía más fácil meter en la portería y después Güiza perdonó dos veces con un recorte incomprensible la primera y una chilena imposible en la siguiente jugada.

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Los locales habían dejado pasar su momento y Bielsa movió ficha dando entrada a Llorente, cuya presencia cambió el estado de ánimo de los dos equipos. No apareció mucho, ni siquiera tiró a puerta, pero obligó a la zaga azulona a replegar más y fijar su marca.

Desgaste. Se entraba en el tramo final con todo por decidir y las fuerzas justas cuando Susaeta se sacó un trallazo impresionante al larguero que acabó de cambiar la dinámica general del choque. El Athletic volvió a combinar bien y llegar al campo contrario con la fluidez que no tuvo hasta entonces y el choque se rompió del todo, ida y vuelta trepidante y sustos repartidos con el más claro en un cabezazo de Miku a la salida de un córner que también se topó con el larguero de la otra portería. Moyá e Iraizoz contribuyeron lo suyo a que no hubiera goles con un par de grandes intervenciones y su seguridad general en el juego aéreo. Los técnicos agotaron cambios y el duelo se fue con tablas y con un buen final entre equipos valientes que siempre creyeron en la victoria y la buscaron con sus armas. El Geta tiró más, el Athletic tuvo sus opciones y dos estilos diferentes dieron un buen día de fútbol. Ahora a los leones les queda otro año para seguir intentándolo. El próximo curso suponemos que volverá al único estadio que se le resiste en la Liga. Otra machada de un Getafe cada vez menos joven y amable entre los grandes.

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