Aduriz sumerge al Submarino
El empate deja al Villarreal en puestos de descenso. Hubo efecto Molina, al menos por actitud. Senna y Miguel, los mejores. El ariete vasco igualó en el 86'


El Villarreal comienza el año en puestos de descenso. Eso es una realidad. Sólo hay que mirar la clasificación de hoy para comprobarlo. Pero en verdad tiene mimbres como para saber que su coqueteo con los de abajo va a ser pasajero. Al menos debería serlo si sus jugadores mantienen la actitud de ayer y no la de partidos como el del Mirandés. El Valencia, por su parte, decora cada semana más a su gusto el pisito en el que habita en esta Liga, el del tercero, el cual comienza a tenerlo como a Guardado: apalabrado para junio.
El derbi se resolvió con un empate amargo para unos y festejado por otros. Es lo que tiene cuando se marca un gol a falta de cuatro minutos para el final. El Villarreal se marchó añorando los dos puntos que se le esfumaron; el Valencia, feliz y contento por haber remontado un 2-0. Aritz Aduriz restó aroma al efecto Molina y con su gol da la razón a los que apostaron por su continuidad y rechazan su salida.
José Molina debutaba en Primera y lo hizo sin inventos de entrenador. Cada uno en su sitio y un once acorde al que las lesiones le permitían poner. Ni renunció al juego de toque ni se hipotecó con él. De hecho el primer gol de la tarde llegó de una acción de patadón y tentetieso. Balón colgado a la cabeza de Marco Ruben y entre él y Nilmar metieron en tal lío a la defensa ché que, cuando Diego Alves salió a tapar, el balón ya le pasaba al brasileño por encima de la cabeza camino de la red. Dicho queda de paso, los errores defensivos, por más que fueran puntuales, se convirtieron en decisivos tanto en los goles como en el reparto de puntos. Precisamente un mal marcaje de Topal a Gonzalo al saque de una falta lateral fue lo que permitió, además del tino del argentino en el remate de cabeza, que el Villarreal se pusiera con un 2-0 a favor cuando se llevaban disputados 17 minutos de derbi. El Valencia, que en verdad no había empezado tan mal, arrastró durante el resto de la tarde esas dos empanadas.
A Unai, entre otras cosas, se le pide que su equipo de la cara en partidos como el de ayer, que aunque enfrente hubiera un Villarreal tocado no dejaba de ser un derbi. Y lo hizo. Porque el Villarreal se jugaba mucho y lo demostró peleando cada balón. Intenso y tenso fue el encuentro. Además, al César lo que es del César y a Marcos Senna y Borja Valero una mención especial. El hispano-brasileño cuajó una actuación de las de antaño: completa. Entre él y el madrileño eclipsaron a Banega y superaron a Topal. Y es sabido que cuando el argentino aparece a cuentagotas, Jonas, también. Efecto dominó. Además, Oriol y Gonzalo pudieron contener a Soldado, y mira que al delantero se le veía ayer con ganas y bregó en cada jugada. Pero hubieron dos blanquinegros que se las ingeniaron para evadirse de la presión amarilla: Feghouli y, sobre todo, Miguel.
En una tarde en la que Mathieu se tomó un kit-kat, el Valencia inclinó su campo hacia la derecha. Miguel parece que celebró el miércoles su 32 cumpleaños descansando en casa. Ayer subió y bajó la banda desde el primero hasta el último minuto. Un nuevo acierto el de Unai el haberle perdonado, una pena irreparable que no lo hiciera para el Chelsea. Si alguien duda de porqué Miguel es titular pese a sus cosas que vea repetido el partido de ayer o al menos la pared que se marca con Soldado y el centro que mete de primeras en el gol de Feghouli. Si el francés hubiera tenido una venda en los ojos habría sido gol igual, porque la pelota le fue a la cabeza sin que él tuviera que moverse del sitio.
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De ahí hasta el final el partido fue un reparto de golpes. Ocasión de uno, respuesta del otro. La diferencia estuvo en que Diego Alves pudo con todas; Diego López, no con la de Aduriz. Tampoco paró una anterior de Soldado, aunque el árbitro anuló el gol por fuera de juego. No lo estaba. A destacar antes de volver a hablar del tanto del vasco una palomita a mano cambiada del brasileño a disparo de Valero. En esa y en un mano a mano de Nilmar tuvo el Villarreal la sentencia. Pero Emery sacó su fondo de armario y de un pelotazo de Rami sacó petróleo Aduriz. El vasco le ganó primero la partida a Lejeune y no perdonó el error en el despeje de Zapata.
Tampoco Unai restó valor al derbi. Al técnico se le pide que su equipo de la cara ante rivales como el de ayer y once de gala con la salvedad de Topal por el sancionado Albelda.



