Leo vuelve a dejar claro que es el rey del Barça
Messi demostró de nuevo que su autogestión funciona


Nadie entiende mejor a Messi que Guardiola. El técnico del Barça siempre ha defendido que no se puede tratar a todos los jugadores por igual. A Messi le otorga un estatus particular que tuvo en el último partido ante Osasuna el mejor ejemplo posible. Messi, que se había incorporado al trabajo tras las vacaciones de Navidad más tarde que el resto de sus compañeros amaneció griposo el día del partido. El club comunicó que no jugaría, pero el propio jugador, al sentirse bien, pidió primero entrar en la lista de convocados y luego, ya que estaba ahí, salió del banquillo para jugar la última media hora y marcar dos goles. De nuevo, la autogestión del rey había dado resultado.
Messi quiere jugar siempre y Guardiola está encantado de que el mejor del mundo quiera participar hasta en las pachangas. A cambio de esta concesión, Guardiola ha logrado que Leo sea un jugador que escuche a su cuerpo y que se cuide a la perfección. Sólo así se explica que tras llegar de las vacaciones y sin apenas entrenarse con el resto del equipo, Leo aparezca en el Bernabéu en la ida de la Supercopa de España y marque un gol.
A cambio existe el riesgo de la saturación, pero de momento, todo parece indicar que la relación es provechosa para ambas partes. Messi es feliz jugando y el Barça es el gran beneficiado de este talento. Por otra parte, este trato claramente diferenciado por parte del técnico hacia Messi no crea ningún recelo entre el resto de los jugadores.
Todos, empezando por Xavi y por Iniesta, que le acompañaron en el podio del Balón de Oro hace un año, reconocen el liderazgo del argentino y nadie en la caseta discute si Leo tiene tantas vacaciones o pasa menos partidos que el resto en la grada por mor de las famosas rotaciones.
Noticias relacionadas
Así pues, cuando el equipo se citó en el Camp Nou para enfrentarse a Osasuna, a nadie le pareció raro que Messi, que se había retirado del entrenamiento matinal al estar indispuesto compareciera en el vestuario.
Una vez se puso el chándal, nadie tenía la más mínima duda de que iba a jugar. Y de que si jugaba, lo más probable era que la liara como así pasó. No se trató de una estrategia para engañar a Osasuna, simplemente, Leo decidió que estaba para jugar. Y a ver quién le dice que no al rey.



