Para el Barça no hay recesión

Copa del Rey | Barcelona 4 - Osasuna 0

Para el Barça no hay recesión

Para el Barça no hay recesión

Messi culminó el recital de Fàbregas y Xavi. A los de Guardiola no les afectó el parón navideño. Los culés dejaron claro que también quieren la Copa.

Sabido es que el nuevo año comportará recortes, ascetismo y sacrificios. Para el Barça, en cambio, todo sigue igual. Los de Guardiola inauguraron el 2012 sin recortar nada. Debe ser el único activo del país que sigue cotizando al alza. Incluso con una exuberancia casi obscena, apelando a una abundancia que no existe y aferrados a la excelencia que recuerda a la época de vacas gordas, los blaugrana empezaron el año con la autoridad con la que lo acabaron. Inauguraron ayer los barcelonistas el 2012 aplastando a Osasuna por 4-0 y ya se ven en los cuartos de final de la Copa. Xavi, Fàbregas y Messi no entienden de primas de riesgo. Ellos son el riesgo.

Regresó el Barça a la rutina del fútbol como si no hubieran mediado vacaciones. Ni parón ni nada. Retomó el equipo catalán el hilo con el que acabó el 2011, discurso que culminó con la victoria en el Bernabéu, la exhibición en el Mundial de Clubes de la FIFA y la goleada de la cantera a L'Hospitalet, como si nada. El grupo regresó a la actividad con la inercia de los grandes. Disfrazados de apisonadora dejando sin opciones a un Osasuna mermado que apenas pudo oponer resistencia a un Xavi descomunal, un Fàbregas voraz y un Messi que, medio enfermo, salió para dar la puntilla a una eliminatoria que Guardiola no veía nada clara en la previa. Este Barça va lanzado y también quiere la Copa.

Maestro. Por la mañana, el Barça comunicó que Messi no jugaría por tener síntomas de gripe. A las diez de la noche, el argentino estaba en el banquillo. A los diez minutos de la segunda parte calentaba. Al cuarto de hora ingresaba en el terreno de juego y media hora más tarde acababa el partido con dos goles en su haber que certificaban el insultante dominio de los culés a lo largo del encuentro.

Y es que debe de ser muy frustrante que cuando vas perdiendo 2-0 y tu posesión de balón apenas llega al 20 por ciento, el entrenador rival dé entrada a Messi en el campo. Da la impresión, que eso es casi abusar.

Pero antes de la irrupción de Messi, el partido tuvo un dueño y señor llamado Xavi Hernández. El centrocampista del Barcelona fue el amo del partido de cabo a rabo. Su clarividencia hizo que Fàbregas, que anda desatado, marcara dos goles en la primera parte que dejaban a los navarros contra las cuerdas.

De nuevo, el de Arenys fue un comando que aparecía por la derecha, por la izquierda o por el centro. Tanto centraba como remataba. Recuperaba como finalizaba. Todo ello en un caos organizado en el que Alves era extremo, Cuenca delantero centro y Puyol se sumaba al ataque. Este panorama sería un absoluto desorden de no ser por Xavi, que siempre elegía la mejor opción desde atrás.

No obstante, al rodillo del Barça le faltaban goles para expresar en el marcador su superioridad. Y fue entonces cuando Guardiola sacó a jugar a Messi. Fue como tirar la bomba atómica. El argentino salió a jugar media hora, pero esos 30 minutos son los que van entre que el partido de vuelta tenga sentido o no. Con su aparición, Leo dejó la eliminatoria franca para un Barça que sigue haciendo caso omiso de recortes y recesiones.