Selección femenina | Así se forjan las futuras campeonas

Las Rozas: la fábrica del fútbol femenino español

Las Sub-16 trabajan por una ilusión: debutar con España

<b>EN EL VESTUARIO. </b>Las Sub-16 posan en el vestuario de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas antes de iniciar su entrenamiento.
Isabel Roldán
Importado de Hercules
Actualizado a

Nerviosismo, incredulidad, emoción, escalofrío, orgullo Estos son algunos de los síntomas que reconocen haber experimentado las benjaminas del fútbol español el día que les llamaron por vez primera para acudir a los entrenamientos de la Selección Sub-16 en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas.

Todas comparten la misma pasión: el fútbol. Y la misma ilusión: debutar algún día, no muy lejano, con España y emocionarse e, incluso llorar, al escuchar el himno nacional. Mientras, disfrutan, aprenden, se conocen y hacen grupo, una de las grandes características de las selecciones españolas.

María González es de Salamanca, juega en el Casa Social Católica y ha sido convocada ya siete veces: "Sé que son muchas las que trabajan para estar aquí y que pocas lo conseguimos. Sueño con el día de mi debut, con saltar al campo y sentirme más futbolista".

Por la pizarra de Pedro López, seleccionador Sub-16, han pasado las jugadoras que han conquistado el Europeo Sub-17 (2010 y 2011) y el bronce del Mundial de Trinidad y Tobago en 2010. Ellas son el espejo donde se miran las candidatas a internacionales Sub-17.

El reto de igualar lo conquistado por sus antecesoras, lejos de asustarles, lo asumen con agrado. "Como todas las selecciones tienen la misma filosofía, se trata de avanzar e ir dando pasos. Llevamos celebrando concentraciones Sub-16 desde hace cuatro años y ahí están los resultados", recalca López.

El tiqui-taca.

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Las chicas también practican desde pequeñas el tiqui-taca. "Buscamos un perfil de jugadora para cada puesto. Todo tiene su lógica. Por ejemplo, nuestras chicas no pueden competir con las nórdicas en el juego aéreo y esa inferioridad física la suplen con calidad técnica y táctica. Pero el perfil no se ciñe sólo a lo deportivo. A las jugadoras les exigimos un exquisito comportamiento a nivel de grupo y un saber estar en el terreno de juego", aclara Pedro López.

Es miércoles a mediodía, el momento en que finaliza la concentración exprés de tres días. Las chicas se despiden, tras jugar un partidillo, entre sonrisas y bromas. Los seleccionadores no ocultan su satisfacción. "Es increíble lo que han asimilado en tres días. Se me cae la baba viéndolas jugar", susurra Ángel Vilda, seleccionador Sub-19. El relevo del fútbol femenino parece estar asegurado.

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