Las Rozas: la fábrica del fútbol femenino español
Las Sub-16 trabajan por una ilusión: debutar con España


Nerviosismo, incredulidad, emoción, escalofrío, orgullo Estos son algunos de los síntomas que reconocen haber experimentado las benjaminas del fútbol español el día que les llamaron por vez primera para acudir a los entrenamientos de la Selección Sub-16 en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas.
Todas comparten la misma pasión: el fútbol. Y la misma ilusión: debutar algún día, no muy lejano, con España y emocionarse e, incluso llorar, al escuchar el himno nacional. Mientras, disfrutan, aprenden, se conocen y hacen grupo, una de las grandes características de las selecciones españolas.
María González es de Salamanca, juega en el Casa Social Católica y ha sido convocada ya siete veces: "Sé que son muchas las que trabajan para estar aquí y que pocas lo conseguimos. Sueño con el día de mi debut, con saltar al campo y sentirme más futbolista".
Por la pizarra de Pedro López, seleccionador Sub-16, han pasado las jugadoras que han conquistado el Europeo Sub-17 (2010 y 2011) y el bronce del Mundial de Trinidad y Tobago en 2010. Ellas son el espejo donde se miran las candidatas a internacionales Sub-17.
El reto de igualar lo conquistado por sus antecesoras, lejos de asustarles, lo asumen con agrado. "Como todas las selecciones tienen la misma filosofía, se trata de avanzar e ir dando pasos. Llevamos celebrando concentraciones Sub-16 desde hace cuatro años y ahí están los resultados", recalca López.
El tiqui-taca.
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Las chicas también practican desde pequeñas el tiqui-taca. "Buscamos un perfil de jugadora para cada puesto. Todo tiene su lógica. Por ejemplo, nuestras chicas no pueden competir con las nórdicas en el juego aéreo y esa inferioridad física la suplen con calidad técnica y táctica. Pero el perfil no se ciñe sólo a lo deportivo. A las jugadoras les exigimos un exquisito comportamiento a nivel de grupo y un saber estar en el terreno de juego", aclara Pedro López.
Es miércoles a mediodía, el momento en que finaliza la concentración exprés de tres días. Las chicas se despiden, tras jugar un partidillo, entre sonrisas y bromas. Los seleccionadores no ocultan su satisfacción. "Es increíble lo que han asimilado en tres días. Se me cae la baba viéndolas jugar", susurra Ángel Vilda, seleccionador Sub-19. El relevo del fútbol femenino parece estar asegurado.



