Djukic hace que el equipo sude los excesos navideños
La plantilla efectuó carrera continua a las órdenes de Ilic

Después de las fiestas y de los excesos típicos y tópicos de estos días, la plantilla del Valladolid volvió ayer al trabajo y Djukic y su cuerpo técnico le recibieron con cuarenta minutos de carrera, repartidos en series de cuatro minutos y mezclados con series de tres minutos andando. El balón llegó después y la sesión se prolongó un poco más allá de las seis de la tarde, en lo que fue una toma de contacto intensa con el césped, tras nueve días de vacaciones.
El preparador físico del equipo, Dejan Ilic, valoraba positivamente la vuelta al trabajo: "Todos han vuelto con salud, sin nuevas lesiones y con mucha motivación para trabajar". Desde su competencia, Ilic puso deberes a los jugadores: "Tenían un plan específico de ejercicios de mantenimiento para estos días, sobre todo para que volvieran dentro de unos parámetros normales y lo han cumplido sin duda. En estos días vamos a efectuar un trabajo aeróbico y la semana que viene, ya a ritmo normal".
Controlándose.
Otra parcela importante a controlar es la de la alimentación. El doctor Pablo Grande calificó el estado de la plantilla como "aceptable" después de efectuar el pesaje pertinente de los jugadores: "Las vacaciones han sido largas y sabíamos que eso podía llevar a excesos, pero estaba previsto. Siempre se les dan unas recomendaciones de las cosas que hay que dosificar y que luego son más difíciles de eliminar, aunque hay margen para recuperar".
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Expediente informativo sobre Saná y Manucho
Los grandes ausentes de la vuelta al trabajo fueron Nauzet Alemán, Manucho y Saná Camará. En el caso del canario, su retraso era conocido y estaba autorizado por el club, ya que la delicada situación de salud de su padre le retiene en las islas. Los que en principio no justificaron su ausencia fueron los otros dos. El club decidió tras el entrenamiento abrir un expediente informativo para aclarar ambos retrasos; en el caso de Saná Camará, que ha viajado a Guinea Bissau (su país de nacimiento), no pudo volar al haberse producido un intento de golpe de estado en el país el pasado lunes, que obligó a las autoridades a cerrar el espacio aéreo. El caso de Manucho es diferente, ya que a última hora de la tarde y a pesar de los intentos, el club no tenía justificación de su ausencia, ni tampoco consta en las oficinas que su selección le haya convocado para disputar la Copa de África en enero.



